miércoles, 16 de mayo de 2012

Los babuinos y las leonas



Cuando una horda de monos, formada por lo general por treinta, cincuenta, y hasta un número mayor de individuos, camina por la estepa desprovista de árboles en busca de un abrevadero, se forma una columna de marcha verdadermente militar: a vanguardia y a retaguardia van los machos jóvenes, en el centro las hembras y sus crías y, alrededor de éstas la mayor fuerza, la de los viejos guerreros en torno a los miembros del "senado". De este modo los babuinos se protegen contra los ataques de los leopardos, guepardos, hienas y perros salvajes. Debido a la organización de esa columna de marcha se creía hasta fecha reciente que no eran los ancianos jefes sino los machos jóvenes los que determinaban la protección, la dirección y la meta del viaje; pero observaciones más detalladas y atentas demostraron que los machos que van en vanguardia reciben cada tres o cuatro minutos instrucciones de los "senadores" mediante movimientos de cabeza o ademanes, que significan "seguid adelante", "a la derecha" o "alto".
En cierta ocasión el profesor Irven De Vore pudo observar el suceso siguiente: Un grupo de babuinos compuesto por unos treinta individuos estaba en las orillas de una pequeña laguna en la estepa y se disponía a beber la refrescante agua, cuando uno de los tres "senadores" observó cómo un grupo de cinco leonas trataba de rodear la orilla. Al principio las atacantes desaparecieron semiocultas por los arbustos y la hierba esteparia, de unos tres cuartos de metro de altura, y se hicieron invisibles a los ojos de los babuinos. El profesor De Vore pudo presenciar el acontecimiento desde la copa de una acacia. El destino de un buen número de monos parecía trágicamente sellado.
En esos momentos ocurrió algo que llenaría de gloria a cualquier guerrero de la jungla o a un valiente cacique indio...
(continuará...)

3 comentarios:

  1. Cuenta que pasó que estoy en ascuas...
    Creo que los babuinos se salvaron aunque no sé cómo lo hicieron. Quizá alguno, o todos, fingieron que estaban muertos y las leonas se marcharon porque ellas no son carroñeras.
    Estaré atenta a la resolución.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Hola Towanda.- Cuánto me alegro de verte otra vez por aquí. ¿Dónde estuvista metida?

    ResponderEliminar
  3. Si te digo que trabajando, ¿te lo crees?, pues así soy de tonta.
    Salgo del trabajo con cosas en la cabeza que no me permitían dedicarme a mis historias y hobbies. Para que luego digan de los funcion*****. Hago las horas que debo y las que regalo de mi tiempo libre a la administración.
    Aunque me encanta a lo que me dedico y necesito la tranquilidad de mi casa para llevarlo a buen puerto.

    Un besazo y continúa pronto la historia.

    ResponderEliminar