jueves, 24 de mayo de 2012

De nuevo con Alfonso X el Sabio


Aquí tenemos un poco abandonado este blog, así que vamos a ver si ponemos algo, por lo menos para que no se diga; es decir, para que no se diga que el propietario de este blog está out, o que se fue de vacaciones al Caribe, cosa que no me vendría del todo mal por otro lado.
Pues hablando de todo un poco, estoy terminando de leer por segunda vez - dicen que el buen lector es ante todo un re-lector - el libro de Félix Pérez Algar Afonso X el Sabio. El libro me parece bueno y se lee como una novela. No pone referencias a pie de página ni al final, pero se supone que está bien documentado. Creo que ya lo comenté aquí cuando lo leí por primera vez. Muchas cosas se podrían contar y discutir en relación con aquella época. La época es interesantísima: pleno siglo XIII, la época de las catedrales, del nacimiento de las ciudades y el comercio, de la jurisprudencia, de la filosofía y la teología, la época de grandes santos, de San Luis de Francia y de Fernando III el Santo. época en que casi se terminó la Reconquista, de las Cruzadas y de las Órdenes Militares, de Federico II y el Papa Inocencio III... En fín, época inagotable. En aquella época gracias sobre todo al vigor de Fernando III Castilla se ensanchó hasta llegar casi a la extensión actual de España. Sólo nos quedó por una parte el Reino de Granada con el cual hubo en general buenas relaciones y el de Aragón por otra, con el cual las hubo mejores todavía. Fue el Aragón de Jaime I el Conquistador, uno de los personajes más respetados de nuestra historia. También estaba el reino de Navarra, cómo no, un Reino que no pudo crecer porque no le dejaron tierras que conquistar los otros dos. Pero en cuanto al biografiado, Alfonso X, llamado Sabio, las luces y las sombras se entreveran no poco. Por una parte se reconoce el gran mérito de este Rey en relación con iniciativas culturales y administrativas, con el nacimiento del español como lenguaje escrito y utilizado en la documentación, con el derecho - El libro de Las siete partidas - con la literatura y la Escuela de Traductores de Toledo, etc., pero por otro este Rey precipitó al floreciente Reino de Castilla en no pocas complicaciones, guerras, pobreza, enfrentamientos, y a punto estuvieron los moros de adueñarse otra vez de todo lo que les habían quitado en los dos reinados anteriores. En fín, como Rey resultó bastante desastroso, si no he entendido mal. Una de las cosas que nos pueden resultar más chocantes a los que tenemos la mentalidad actual es la libertad con que aquella gente disponía de la tierra, conquistada o no. Pero ¡qué tíos! - diríamos hoy -. Imaginemos el tema: Después de una batalla se conquistan de una tacada unas tierras tan grandes como una provincia de las de ahora. Luego se sientan el rey y sus nobles y se las reparten tranquilamente, casi como el que parte un pastel. Tú te quedas con esto y el otro con aquello, a tí te doy cinco ciudades y al otro un valle entero con todas sus aldeas y cordilleras colindantes. Eran los llamados "repartimientos". Pero aun la tierra patria de cristianos viejos, las tierras de León, Castilla, Galicia, Asturias, etc., estaban también repartidas y bien repartidas. La tierra era del Rey y sus nobles, unas cuantas familias poderosas, que competían con el rey en riqueza y vasallos. Hoy día todo esto se nos hace incomprensible, pero parece ser que el sistema duró mucho tiempo, y por lo tanto funcionó, aunque, claro, a su manera.
Otro día seguiremos haciendo "reflexiones" al hilo de estas historias. Desde luego, a los que tiramos un poco hacia el "anarquismo" todo esto nos resulta bien curioso.

2 comentarios:

  1. En el fondo las cosas no se hacen de un modo tan diferente hoy en día. En vez de espadas y caballos se emplean misiles y portaaviones. Las tierras se conquistan del mismo modo, pero de un modo cada vez más rápido. La segunda guerra mundial es el ejemplo perfecto (tanto antes como después), la guerra fría, o la primera y segunda guerra del golfo. Los repartos se los llevan empresas, bancos... en el fondo otras personas. Los que sufren las consecuencias son generalmente los mismos de siempre: los que no quieren problemas. Por suerte, algunas cosas están cambiando, pero los instintos primitivos siguen latentes.

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  2. Hola Johny.- Me alegro de verte otra vez por aquí. En relación con lo que me cuentas, sobre el repartimiento de tierras, creo que el gran lío se organizó al terminar la I Guerrra Mundial que debió de ser causa de todos los problemas que vinieron luego. Y eso sin hablar del colonialismo, que ahí sí que no te cuento nada. Debe ser un gran tema ese de determinar hasta dónde llega el "finchu" que decimos en Asturias. Si lo pensamos un poco resulta que llevamos toda la historia peleándonos por los límites y las fronteras. Saludos y que te vaya bien por esas latitudes. :)

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