martes, 13 de marzo de 2012

Las delicias del campo



Este otro parrafito está tomado de Menosprecio de Corte, de Fray Antonio de Guevara, predicador acreditado y cronista de Carlos V, natural de las Asturias de Santillana, nacido hacia 1475 o 1480. Me gusta por dos razones: por su castellano tan sabroso y porque estoy totalmente de acuerdo con él. Como me decía uno hace poco, en "el aldea" es mayor la calidad de vida, sobre todo ahora que no les falta luz ni agua corriente, ni calefacción (ni fuego de leña), ni televisión, ni teléfono, ni el coche a la puerta. Lo único que se echa de menos es la "lança" detrás de la puerta, la adarga y el rocín, cosas de las que sí gozaba Don Quixote.
"Es privilegio del aldea que los días se gozen y duren más; lo cual no es assí en los superbos pueblos, a do se passan muchos años sin sentirlos y muchos días sin gozarlos. Como en el campo se passe el tiempo con más passatiempo que no en el pueblo, paresce por verdad que ay más en un día de aldea que no ay en un mes de corte. O quál apacible es la morada del aldea, a do el sol es más prolixo, la mañana más temprama, la tarde más perezosa, la noche más quieta, la tierra menos húmeda, el agua más limpia, el aire más libre, los lodos más enxutos y los campos más alegres. El día de la ciudad siéntese y no se goza y el día del aldea gózase y no se siente; porque allí el día es más claro, es más desembarazado, es más largo, es más alegre, es más limpio, es más ocupado, es más gozado; y finalmente te digo que es mejor empleado y menos importuno. (...) O quán dichoso es el aldeano, al qual le abasta una mesa llana, un escaño ancho, unos platos bañados, unos cántaros de barro, unos tajadores de palo, un salero de corcho, unos manteles caseros, una cama encaxada, una cámara abrigada, una colcha de Bretaña, unos paramentos de sarga; unas esteras de Murcia, un çamarro de dos ducados, una taza de plata, una lança tras la puerta, un rocín en el establo, una adarga en la cámara, una barjuleta a la cabecera, una bernía sobre la cama y una moza que le ponga la olla. Tan honrado está un hidalgo con este axuar en una aldea como el rey con quanto tiene en su casa.
El pobre hidalgo que en la aldea alcança a tener un sayo de paño recio, un capuz cerrado, un sombrero bueno, unos guantes de sobreaño, unos borceguíes domingueros y unos pantuflos no rotos, tan hinchado va él a la iglesia con aquellas ropas como irá un señor aforrado de martas.. No gozan de este privilegio los que moran en la villa o ciudad; porque allí acontese el marido no salir de casa por tener la capa raída y la muger no ir a misa por falta de ama."
Algunas aclaraciones: Barjuleta es una bolsa, bernía es una capa larga, a modo de manto. Sayo es casaca hueca, larga y sin botones; capuz, capa larga cerrada por delante y los pantuflos se ponían sobre los zapatos como los chanclos de ahora.
(Fuente consultada: Historia de la Literatura Española e Hispanoamericana, de Ramón D. Pères)

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