domingo, 11 de marzo de 2012

Hablando claro


Leyendo la Historia de la Literatura Española de Ramón D. Perés he encontrado un párrafo que me pareció interesante. El historiador nos presenta a Francisco López de Villalobos, nacido probablemente en Villalobos, un pueblo de la provincia de Zamora, hacia 1473. De ascendencia judía, fue un hombre especialmente culto y sabio, y andando el tiempo llegó a ser médico del mismísimo rey Fernando el Católico y luego de su sucesor Carlos V. Ello no impidió, sin embargo, que tuviera que pasar ochenta días en las cárceles de la Inquisición, denunciado como mago, conocedor de filtros y maleficios, cárceles de las que al fin salió, según él dice, "libre y con honra". En fin, todo un personaje. Pues bien, López de Villalobos escribió tratados científicos y literarios y tradujo a Plauto (Amphitrion). Precisamente en el prólogo de esta traducción se encuentra esta joya que ponemos a continuación:
"Ellas (habla de las mujeres) son dignas y merecedoras de ser amadas, por muchas prerrogativas y gracias de que fueron dotadas. Primeramente porque son criaturas de Dios, capaces de razón y entendimiento, como los hombres, hechas de su misma masa, a la imagen y semejanza de su Hacedor; otrosí por la gran hermosura que les fue dada, que debajo del cielo no hay cosa tan deleitable para la vista de los ojos, y para dar gracias al Maestro de tales imágenes, como es ver una mujer muy hermosa bien apuesta, ca resplandesce en ellas la belleza por su gran vergüenza y esquividad; porque las cosas vistas y comunicadas pocas veces, deleitan más a la vista por ser más nuevas, que se miran con mayor deseo, como dice el Aristote en el décimo de la Ética. Tienen asimismo inclinación natural a las cosas de Dios, y ejercitan los oficios divinos sin cansancio ni fatiga, antes reciben en ello recreación y consuelo, y por eso las llamó la Iglesia linaje devoto. Tienen también mucha obediencia y mansedumbre, que donde son compañeras se hacen siervas compradas por precio, y sufren los insultos de los hombres y los de la fortuna con gran paciencia. Item, son muy moderadas en comer y beber, y sentirlo has si mantienes veinte hombres y veinte mujeres; no hay borracherías  entre ellas ni bodegones, no hay juegos ni blasfemias, ni juramentos sacados de las entrañas y tuétanos de la fe católica, no hay homicidios ni robos ni otros enormes pecados que a cada paso cometen los hombres; y ellos tomaron la vida tan ancha que un ladrón muy malvado y muy borracho osa decir en medio desa plaza que él no es hombre que ha de hacer cosa que no deba, y sobre esta razón no duda de matarse con otros dos, y dan con él en el infierno; y dicen luego los que le llevan a enterrar que juran a Dios que hizo bien ¿para qué es la vida? y que dan al diablo la vida que no se pone al tablero por la honra".
Es lo que yo digo: En todas las épocas hubo gente que supo ver las cosas como son.
El que quiera saber más sobre este interesante personaje que consulte en la dirección de arriba de Wikipedia el enlace externo que se pone al final, Estudio Biobibliográfico de Villalobos, un documento PDF de 30 folios firmado por Jon Arrizabalaga.

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