jueves, 15 de marzo de 2012

Diálogo de Mercurio y Carón


Siguiendo con nuestras lecturas de los clásicos y con ese lenguaje tan sabroso del quince o el dieciséis, y con nuestra preciosa Historia de la Literatura, me he encontrado con este otro texto, esta vez de Alfonso de Valdés, hermano del quizás más famoso, Juan de Valdés. Este Alfonso debía saber bien de lo que hablaba en el Diálogo de Mercurio y Carón, puesto que había sido secretario de Carlos V y estaba  bien informado de las intrigas de la corte y de las historias de los palacios.
"¿Es posible, Mercurio, que aya tanta locura entre los hombres que, con peligro de muerte, y tantos trabajos, vayan buscando una cosa que aun rogándoles con ella, si fuessen discretos, no havrían de querer aceptar? ¿Qúe cosa más miserable ni más trabajosa ay en el mundo que reinar? Déxame un poco, Mercurio, philosophar  contigo. ¿Puede ser mayor miseria que estar un hombre en un lugar donde ha de temer a todos, tener sospecha de todos y donde, si es bueno, es de los malos, que son la mayor parte, aborrecido, y si es malo, buenos y malos le querrían ver muerto? ¡Pues aquella congoxa, aquel desassossiego, aquel ser de todos importunado, por una parte y por otra: dame, dame, dame! Si da, llámanle pródigo y si no da, dizenle que no es digno de ser rey. Pues si al libre llamamos bienaventurado, ¿qué mayor sugecion que la del príncipe, que a tanta gente, y de tantas y tan diversas condiciones, él solo ha de contentar? ¿Qué mayor sugecion que andar siempre cercado de gente y en ninguna cosa poder vivir a su voluntad? ¡Y que sobre todo esto anden los hombres tan hambrientos por reinar! ¡Y que este rey, de quien me hablas, pudiendo vivir pacíficamente en su reino, se vaya agora a conquistar los estraños con tantos trabajos de su persona y su vida! Que del ánima, según me has contado, poca cuenta deve hacer. Quanto más bienaventurdo es el labrador que dando su tributo al rey, porque lo mantenga en justicia, vive a su plazer sin ser notado de alguno¡ ¡Quánto más a su sabor  come y duerme el que de sola su casa tiene cuidado, que aquellos que en administrar reinos y señoríos ponen su felicidad! Verdaderamente, o Mercurio, o en el mundo no ay medicina contra la locura o no deve aun por los hombres ser conoscida, teniendo della tanta abundancia como tienen."
La foto es del jardín del Palacete de la Magdalena, que tanto sonó - y seguirá sonando - en las noticias de esta noble, buena y leal "cibdad" de Oviedo.

3 comentarios:

  1. No hay medicina ni contra la locura, ni contra la ambición.
    Saludos, queridísimo Mirlo y felicitaciones por este texto que me voy a copiar y guardar.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Me alegro de verte otra vez por aquí, Towanda. Y gracias por tu comentario. Espero que todo vaya bien. :)

    ResponderEliminar
  3. Todo estupendamente, aunque con poco tiempo...
    Me traigo trabajo a casa y es lo que tiene que me quedo sin tiempo.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar