domingo, 6 de noviembre de 2011

Un viaje en tren


Tuve yo un amigo aficionado a la literatura que se entretenía de la siguiente manera: Nos sentábamos en la terraza de un bar y nos poníamos a observar a la gente a nuestro alrededor. Entonces él se dedicaba a inventar historias con alguno de los personajes que teníamos más o menos cerca. Ponía el punto de mira en una persona, hombre o mujer, y fantaseaba todo un "perfil" y de paso una historia más o menos complicada de su vida, sus amores y decepciones, su profesión u oficio, familia, negocios,... Nos lo pasábamos bien y de paso nos reíamos un buen rato. Afortunadamente ninguno de los "sedentes" o incluso transeúntes se enteró nunca de tales juegos, pues de lo contrario lo hubiéramos pasado más bien mal.
Cuando tienes que esperar en alguna estación a que salga tu tren o tienes que viajar durante horas con otros pasajeros, se te viene a la cabeza algo parecido; te divierte o te entretetiene tejer perfiles e historias sobre la gente que te acompaña o pasa por delante de tí. Por supuesto, no debemos ser crueles ni tenemos derecho a juzgar a nadie. Más bien debiéramos ser inmensamente piadosos, como siempre lo fueron los buenos escritores con sus personajes.
Ves de todo. Delante de mí cuatro fornidos varones de mediana edad no hicieron más que sentarse para esperar a que saliera el tren. Apenas arrancó se levantaron de mutuo acuerdo y se encaminaron al bar. No volvieron a aparecer hasta poco antes de llegar a su destino. Un poco a mi derecha otro varón de alguna edad se pasa enfrascado todo el viaje repasando informes y tablas en unos folios que sostiene constantemente a menos de una cuarta de sus ojos. Algunos no dejan de trabajar ni siquiera en los viajes, o incluso los aprovechan para eso. Detrás de mí dos extranjeros del este, - lo digo por su idioma, que podría ser ruso o servio, ucraniano o algo parecido - no paran de hablar. Ahí sí que no cojo una palabra. Si fuera francés, inglés o incluso alemán, a lo mejor me enteraba de algo. Ahora me doy cuenta de hasta qué punto estos idiomas - francés, inglés, italiano, alemán - son casi de casa, porque, desde luego, el chino, el ruso o el árabe, nada. Pero nada de nada. Pero por otros indicios imagino que mis dos acompañantes del este deben ser guardaespaldas o de seguridad. Por ejemplo, uno lleva en la cazadora un letrero que dice algo de "Arts martials". Con el otro no me gustaría a mí tener cuentas pendientes. Pues, nada, que me entretengo en los viajes como hacía mi amigo en los bares.

9 comentarios:

  1. Bienvenido a tu casa.
    Tu amigo ese que inventaba historias observando a los demás es muy parecido a lo que yo hacía de pequeña con mis amigas. Bueno, también lo sigo haciendo ahora de mayor y, además, les pongo voces e inicio conversaciones absurdas.
    Es una forma de divertirse tranquila y barata. A mí me encanta.

    Un besazo. ¿Has comido castañas?.

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  2. Hola Towanda.- Tenías que haberte dedicado al teatro. Me imagino la escena, tú y tus amigas imitando a la gente. Para eso estáis muy dotadas las mujeres. Además sois muy observadoras. Castañas, claro que he comido. Aquí en Asturias es todo un rito en esta época. Pero dicen que son un poco indigestas. Desde luego, yo sería incapaz de comerme cincuenta como Johnny. Bueno, a seguir. Pero no cuentes más historias truculentas. Saludos.

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  3. Te diré que estuve en un grupo de teatro durante dos años... Eso es lo que más me gusta del mundo: interpretar. Además cobrábamos entrada y todo, osea que era un grupo estable y con local propio.

    En cuanto a la temática de las historias, siento que te trajera malos recuerdos. Prometo intentar no volver a hablar de asesinos, aunque todo era bajo el punto de vista de "lo que parece y no es".

    Tengo pensado algo muy duro que está ya casi terminado. Esperaré para publicarlo porque no quisiera herir a nadie. Es pura denuncia social sobre el tema de los menores.
    Bueno, querido amigo, un abrazo.

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  4. Hola Mario!! yo también me entretengo en las terrazas pensando historias de la gente que está alrededor, es muy divertido observar. 50 castañas se come Johnny? madre mía!!!

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  5. Hola Towanda.- Ya me parecía a mí... Me refiero al teatro. Eso debe estar también en los genes. En mi familia hay varias vocaciones frustradas en ese sentido. Claro, hoy quizás hablaríamos más del cine que del teatro, aunque yo creo que son cosas distintas. El teatro tiene una "atmósfera" que no tiene el cine: es la gente, las risas, los aplausos... Pero también es un trabajo duro. Se ganan bien la tostada. Y repitiendo a veces la misma obra años enteros. Bueno, espero tu nueva producción.

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  6. Hola Su.- Así que no éramos nosotros solos los que fabulamos acerca de la gente. Bueno, observar siempre es bueno y divertido. Al final te das cuenta de que lo hacen todos. Y se puede hacer amablemente sin herir a nadie.
    Pues sí, Johnny asegura que es capaz de comerse 50 castañas seguidas. Y a propósito de castañas cocidas consulté con una "profesional" del ramo, que ademśs es de pueblo y lo sabe todo. Me dice que las castañas hay que pelarlas antes de hervirlas en agua con sal. Bueno, ella incluso distingue entre la piel exterior y la interior. Esta no se quita. Así que fíjate lo que uno llega a saber sobre el tema. Al decirle yo que menudo trabajo pelarlas una a una me respondió que bueno, eso lo hacen las mujeres, que ya están acostumbradas a ello. Pues, nada, ..."Hator, hator, mutil etxera,
    gaztaina ximelak jatera,..."

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  7. Puertas abiertas a la imaginación...
    Un abrazo

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  8. jajaja, Pues yo no pienso pelarlas!!!
    además eso de que lo hacen las mujeres... prefiero ir de paseo. Muxu bat

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  9. Hola! En efecto, 50 castañas sin ningún problema. Generalmente las tomo a la hora de cenar. Ojalá las hubiese todo el año!!!

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