jueves, 20 de octubre de 2011

Una mañana asturiana y María Antonieta


Típica mañana asturiana. Las gotitas de lluvia en los cristales. El cielo encapotado, gris. Son días para estar a techo. Es lo bueno que tiene este clima. Te sientes a gusto en casa. Yo pienso que esto de "refugiarse" bajo techos y tras las paredes, y contemplar el exterior a través de ventanucos, o acodados en la puerta de la cuadra caliente, donde las vacas rumian tranquilamente acostadas, debe ser algo "ancestral"; es decir, lo llevamos en los genes. Por eso disfrutamos cuando lo podemos hacer. Pienso en la serie de nuestros innumerables ancestros, de las generaciones que nos precedieron; la mayor parte, se supone, agricultores y aldeanos, ganaderos, albañiles, militares o soldados, pescadores, arrieros, comerciantes,... Esa es la base "normal" de la mayor parte de la población. Cuántas historias, cuántas vivencias no habrá acumuladas en el "origen" de cada uno de nosotros. Yo puedo remontarme como mucho hasta mis bisabuelos, pero no más. Pero aun así tendría, desde luego, para un libro entero.
Estos días releí algunos capítulos de la biografía sobre María Antonieta de Stefan Zweig. Y me dejó un regusto especial. Especialmente  el capítulo que se titula "Aparece el amigo", sobre Alex Hans Fersen, aquel joven noble sueco, que aparece de repente en la vida de María Antonieta y que tánto significó para ella. Y "elle" para él. Una callada historia de amor y tragedia sobre la que se ha escrito mucho, sobre todo a partir de la publicación de un paquete de cartas que Fersen conservaba en un viejo baúl. La relación de estas dos personas con el fondo de la Revolución y el terrible destino de ella tiene un valor y, quizás podríamos decir, una grandeza especial.
En fin, María Antonieta; una chica que podía haber sido feliz en su Viena natal y que tuvo que ser "sacrificada", como tantas otras, por razones políticas para establecer una alianza del Imperio con Francia. Aquella niña tuvo que dejar su tierra y su familia para siempre, y estrenarse en un mundo ajeno donde hizo lo que pudo, hasta su trágico final en el que alcanzó su definitiva estatura.

7 comentarios:

  1. Estoy intentando reencontrarme con mis raíces, y gracias a uno de mis blogs, encontré una parte de mi pequeña historia. Familia que ya había desistido de encontrar y poco a poco voy conociendo la vida de ellos al otro lado del mar. ¡Qué razón tienes cuando hablas de esos días tristones a la vez que dulces, para recordar! Un saludo

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  2. Bueno, Marisa, lo que puse ahí arriba lo escribí ayer por la mañana. Tú como vives también en Asturias no te hubiera encajado en el día de hoy.
    En cuanto a la familia tienes razón, hay ramas enteras de las que casi no tenemos idea. Hace unos días descubrí parientes no muy lejanos ¡en Facebook! Luego están los antepasados. Ahí resultan preciosas a veces las cartas que se conservan por baúles y armarios. Y las fotos. Y por supuesto las informaciones de los abuelos...Saludos y que sigas investigando tus raíces.

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  3. No hay nada más inspirador (para mí) que un día lluvioso... cielos grises y gotitas de agua deslizándose por los cristales.
    Lo de las vacas rumiando no lo tengo yo como muy ancestral, aunque será cuestión de irlo buscando en mi memoria.

    Me ha gustado mucho cómo has planteado este post, con las descripciones tan bonitas del entorno que tú tienes la suerte de ver a través de tus ventanucos.

    Un abrazo gigante.

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  4. Pues a mí lo de las vacas me llega al alma... Creo que en mi caso debe ser ancestral. Y creo que lo de los ventanucos también. No entiendo esas películas americanas que ponen la cama delante de una ventana y sin cortinas ni nada. Yo para dormir tiene que ser pegao contra una pared... Y si llueve mejor. Bueno, Towanda, sigue buscando en tu memoria , seguro que encontrarás a tus ancestros. :-)

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  5. Hola El Mirlo

    Es la primera vez en que entro en tu blog, compartimos norte pero veo que no el mismo tiempo. En San Sebastién este fin de semana hemos estado y estamos a 26º y con sol, días de playa y baño.

    En cuanto a María Antonieta, entiendo lo que dices, y te doy la razón. Cuántas vidas se han perdido y pierden por alianzas o acuerdos políticos. Aunque si María Antonieta no hubiera salido de Viena, tampoco habría conocido, ni vivido esa historia de amor tan callada.

    Saludos.

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  6. Hola María Eugenia.- En realidad mi post fue escrito el miércoles 19 por la mañana. Después hemos tenido algo de sol y hoy un viento cálido del sur. Aquí lo del baño lo tenemos más difícil, pues la playa está como a unos 25 o 30 Kms.
    Sí, lo que me comentas sobre María Antonieta es verdad. Cada uno tiene su camino o su destino o como lo queramos entender. Ponerse a pensar cómo hubieran sido las cosas "si hubiera o hubiese..." es un poco perder el tiempo. Las cosas son como son y hemos de hacernos responsables de nuestras decisiones. O oincluso de no haberlas tomado. Gracias por tu comentario.

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  7. Hola El Mirlo

    Llegué a tu blog por el su nombre. El Mirlo era un pájaro muy especial de una amiga mía que falleció hace tres meses. Al leerlo, supe que tenía que entrar, era una señal que me mandaba ella.

    Me alegro de haberlo hecho.

    Jjajaaj es lo que pasa cuando no nos fijamos en la fecha. Que fue mi caso.

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices, somos totalmente responsables de nuestra vida y por supuesto, de nuestras decisiones.

    Besotes.

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