domingo, 9 de octubre de 2011

Las rutinas de nuestro cuerpo


Por aquí con tiempo variable. Claros y nubes. Días grises, que son la norma en esta ciudad, y a veces, como hoy, maravillosos días claros, de grandes cielos azules y temperatura casi veraniega. Pequeños milagros.
Hablando otra vez del cuerpo, este nuestro inseparable compañero, yo creo que las rutinas son buenas. Yo siempre fui partidario de las rutinas. Se trabaja mejor y se vive mejor y más tiempo. Llamo rutinas a hacer siempre las mismas cosas, a guardar horarios, a imprimir ritmo, aunque sea lento, a nuestras vidas. Hay quienes se aburren con semejante régimen, necesitan ser "sorprendidos" todos los días por cosas nuevas y estimulantes. Es otra forma de vivir y no tengo nada que objetar. Hay temperamentos así. Dicen que Graham Green, el gran novelista inglés, era de esa clase. Hay gente también que gusta del riesgo, de las emociones fuertes, incluso exponen su vida. Yo comprendo que no es lo mismo, por ejemplo, escalar que subir por un sendero, pero la verdad, yo prefiero andar tranquilamente por el sendero y no exponer mi vida solo por darme el gusto de experimentar emociones fuertes o por todo aquello de "superarse a sí mismo", etc. En fin, algunos nacimos pacíficos y otros lanzados o aventureros.
Y siguiendo con la rutina, creo que el cuerpo se "acostumbra" a muchas cosas y luego es difícil "desacostumbrarlo", para bien y para mal. El cuerpo tiene como una inercia en la que tiende a permanecer. Eso de la inercia debe ser una ley de la naturaleza. Lo dijo Newton - y antes Galileo -, aquello de que "todo cuerpo tiende a permanecer en el estado de reposo o movimiento en el que se encuentra" y constituye nada menos que la primera de las leyes de la mecánica. Pero yo creo que esta ley se extiende a muchos otros campos. Nos gusta, por ejemplo, volver a casa, como todos los días, que nos traigan, a ser posible, las zapatillas, sentarnos en nuestro sillón favorito a leer - o a ver el telediario -. La noche es para dormir, se suele decir, - a las once en la cama - (y el día para descansar, como decía el otro)... Desayunar todos los día nuestro cafetito para entonar el ánimo (y el estómago); en fin, hacer todos los días lo mismo.
Lo malo es cuando llega una fiesta o una boda o un viaje. Entonces se alteran todas nuestra rutinas y necesitamos hacernos a la idea del "change",... cosa más bien difícil. Es como la fuerza que altera la inercia natural y produce una aceleración, según afirmaba Newton en su segunda ley. En Asturias decimos "aceloriaos". A mí no me gusta estar "aceloriao". Pero a veces no queda otro remedio.
La foto es de Olga Gerasimova. Son esas fotos que parecen cuadros. A veces no sabes si se trata de un cuadro o de una foto. Es, evidentemente, un arte.

4 comentarios:

  1. Yo también soy como tu, de rutinas. y lo de escalar ni loca!! la mente también es muy caprichosa y se acostumbra sobre todo a lo fácil por eso hay que tenerla, a poder ser, bien controlada. Un beso

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  2. Hola, Su. Me alegro de verte por aquí. Sí, lo de la mente es otro tema. Yo creo que es la que debiéramos controlar con más cuidado.

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  3. Soy de rutinas también, pero rutinas imprevisibles... Ejemplo, me pongo a hacer algo del trabajo y, sin acabarlo, sigo con algo que tenía empezado... Me aburre hacer mucho tiempo lo mismo.
    Por rutina, no como cosas que sé que no me gustaban a los 14 años...
    Por rutina, si tengo que girar en una calle a la derecha, me coloco (a la derecha) 3 km. antes de llegar.
    También, por rutina, me mareo en el metro o en cualquier transporte público.
    Mi cuerpo se ha acostumbrado a mí y yo a él y vivimos en una rutina perfecta.

    Buen post, Mirlo. Muy interesante.
    Abrazos.

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  4. Hola Towanda, eso de la rutinas imprevisibles me ha hecho gracia. Creo que a mí también me pasa algo de eso. De repente me aficiono febrilmente a un tema y no hago más que darle vueltas, pero, desde luego, no estaba previsto nada de ello. Lo que no me gustan son las programaciones, eso de que te hipotequen el futuro. Por eso aborrezco las agendas y los calendarios. Para mí son cosas horribles. Bueno, a veces no tenemos otro remedio que fijar fechas. Es lo malo. :)

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