jueves, 29 de septiembre de 2011

El teléfono


Yo tengo tema con el teléfono. Imagínate que vas a una oficina o incluso a una tienda; cuando estás exponiendo tu problema al empleado, de repente suena el teléfono. Como además el repiqueteo del timbre parece que no admite demora, tu conversación queda inmediatamente interrumpida. ¡Es preciso acudir a la llamada del teléfono!, llamada realizada seguramente por uno que no quiso ni  siquiera tomarse la molestia de acercarse hasta el establecimiento, como has hecho tú. Nuevamente empiezas tu exposición... y es posible que vuelva a sonar el teléfono: "Disculpe, un momento...".
Hay un chiste que a mí siempre me ha hecho mucha gracia. Están dos amigos juntos tranquilamente en la terraza de un bar, por ejemplo. Uno de ellos con cara muy larga empieza a decirle a su amigo: "Pepe, tengo un problema...". En ese momento suena el móvil del otro: "¿Síiiii...?". Sigue una larga conversación mientras Juan aguarda. Cuando termina la conversación, Juan empieza de nuevo: "Pepe, escúchame, tengo un problema muy gordo...". De nuevo suena el móvil de Pepe: "¿Síiiiii...? De nuevo Juan espera. Cada vez que Juan quiere abordar su tema son interrumpidos por el maldito teléfono. Al fin Juan toma una decisión: Saca su móvil y llama su amigo: "¿Síiii...?". "Oye, Pepe, quería decirte simplemente que tengo un problema muy gordo: Hoy me ha dejado mi mujer". Y el otro responde: "Pero cómo es posible que una cosa así no me lo hayas comentado antes estando aquí a mi lado".
Ahora con los teléfonos te enteras de todo simplemente andando por la calle, hasta de las cotizaciones de la Bolsa, pasando por los problemas familiares, las enfermedades y las rupturas matrimoniales. Y no digamos en los trenes y los autobuses: Nombre de los amigos y familiares del telefonista, dónde le esperan y a qué hora, rarezas de este o de aquel, problemas de convivencia, enfermedades mentales,... Lástima que no vuelva a este siglo alguno de aquellos grandes novelistas del diecinueve; tendrían material inagotable para sus novelas.
Termino con aquel otro chiste, muy viejo, pero que a mí también me hace gracia. Y es posible que haya sucedido. Murió D. Jacobo. Lo vistieron con su mejor traje negro, lo acostaron en el féretro y cerraron la tapa. Está toda la familia alrededor, todos muy cariacontecidos, unos rezando, otros llorando, otros en silencio... De pronto suena un teléfono. Todos empiezan a buscar en sus bolsillos, bolsos y bolsas. ¿A quién llaman? Al fin, se aclara el enigma: ¡Es el teléfono de D. Jacobo, que está sonando dentro de la caja mortuoria! Ni siquiera a los muertos los dejan en paz. Se ve que el teléfono móvil lo tenía guardado en su mejor traje negro.

14 comentarios:

  1. Yo creo que la tiranía que ejercen sobre nosotros los teléfonos es horrible. Te contare estábamos esperando la salida de un familiar del quirófano bastante preocupados por la operación y sin ganas de charlas, cuando de repente empezó a sonar una gaita bastante alta tocando “Asturias patria querida”. Había una persona sentada al fondo de la sala y mientras que encontró el teléfono y descolgó, nos tragamos toda la canción. Vamos que ni estando en un hospital, y además teniendo prohibido el tenerlo encendido, hay personas que no pueden pasar sin él. ¿Cómo podíamos vivir hace unos años sin él…? Saludos

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  2. Yo odio hablar por teléfono, ya de base. Para mi es para dar recados, prefiero el tu a tu, por eso me pasa bastante lo que tu dices, vas a una tienda y le atienden antes la del teléfono que a ti. Y con el trabajo! hoy en día casi tienes que ir al baño con el p. móvil, y si no coges enseguida te dicen a ver donde estabas... es insoportable. La última vez que fui con un amigo, super adicto, le dije que si quería que comieramos juntos los dos teníamos que apagar el teléfono, estuvo de acuerdo y la comida resultó muy agradable. Yo cuando estoy con gente, comiendo, tomando un café, charlando, si me suena y puedo no lo cojo y si lo cojo le digo que le llamo más tarde. A mi me fastidia estar con alguien y que cada momento se interrumpa la conversación por el móvil, NO LO SOPORTO!!! ya ves que hay tema Mario, con el telefonino...

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  3. Sí, estoy de acuerdo con vosotras, Marisa y Su. El teléfono resulta muy útil en determinados momentos, muy puntuales. Pero debiéramos administrar su uso; no llamar más que para cosas verdaderamente necesarias. Y por supuesto para todo es mejor el tú a tú. Y eso de que no es posible ya una tranquila conversación sin el p. teléfono también es verdad. Pasa como con la p. televisión en los bares y en otros lugares. No es posible hablar y vivir tranquilos. Gracias por vuestros comentarios.

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  4. Mira, llegar a un establecimiento o a una ventanilla y que le suene el teléfono al que tienes enfrente es un "asco"... y también al contrario, es decir que seas tú el que está atendiendo y le suene el teléfono al cliente...
    ¡Malditos teléfonos!.
    Me has dado muchas ideas para escribir una historia. ¡Gracias!
    Un post muy bueno, divertido y real.
    Besos, Mirlo.

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  5. Gracias Towaanda, me quedo aguardando con impaciencia tu historia. ;)

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  6. uff!!, yo lo utilizo tan solo para temas importantes, no permito que un aparato me gobierne la vida, me crearía estrés.
    Un abrazo

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  7. En mi opinion el problema no es el teléfono en sí, sino el uso que hacemos de éste. Lo mismo que como los coches, los ordenadores, la televisión o el dinero. Yo tengo un teléfono móvil y hago uso del mismo cuando realmente lo necesito (el 90% de las veces para dar un simple "aviso" con una simple llamada perdida). Por otro lado, me da verguenza ajena oir las conversaciones ajenas de personas que hablan a voces cuando viajo en autobús o en tren. El (relativo) silencio también tiene su encanto.

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  8. Estoy de acuerdo, Johnny. El tema está en el uso, desde luego. A veces el teléfono puede hasta salvarnos la vida. Lo mismo pasa con los otros aparatos. ¡Cuánto tiempo podemos perder con ellos, pero cuántas horas nos proporcionan también de buen entretenimiento o información!

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  9. Oye, Johnny, ¿me conoces?
    Bueno, si me conoces, no dés muchas pistas. Ya sabes que en los blogs tenemos un acuerdo tácito de anonimato. De otra manera quizás no nos atreveríamos a escribir. Y gracias por tus alabanzas a mi humilde blog. Simplemente me entretiene a ratos. No tengo ninguna pretensión.

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  10. Je,je... sí, en efecto, te conozco y me alegro de ver que tras varios años sigues "en la cresta de la onda". No sé por qué pero las casualidades me llevaron aquí. Pero no hay problema, no daré pistas.

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  11. A Jhonny: Da alguna pistilla ¡anda!.

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  12. ¡Prohibido, Johnny! No te chives. Yo tampoco sé quién eres tú, si eres de Gijón, de Zamora, o de Salamanca, o vete tú a saber...

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  13. Lo siento, Towanda,... aunque entienda tu punto de vista, no debo ni tampoco quiero dar pistas. Y no solamente porque El Mirlo así lo desee (deseo que merece nuestro respeto) sino porque tampoco merece la pena romper el maravilloso encanto implícito en el acuerdo tácito de anonimato.

    Simplemente con deciros que desde hace varios años ya sabía que El Mirlo era (y es) una persona agradable y que sabe emplear bien el cerebro tanto para temas científicamente sesudos, como filosóficos o reflexivos, es suficiente.

    Considerando esa realidad, acaso importa que El Mirlo haya venido volando desde Gijón, Zamora, Salamanca, ... Urano, Neptuno o Plutón? :-)

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  14. A Jhonny: Estoy de acuerdo con todo lo que dices...
    Nadie tiene el derecho de hablar más de la cuenta de otro.

    Yo lo preguntaba como "bromilla", no pretendía (os lo juro por Snoopy) un chivatazo.

    Con todo aclarado, me retiro a mis aposentos a seguir trabajando en una idea que me ronda sobre un teléfono...
    Unos abrazos.

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