domingo, 19 de junio de 2011

Constructores


Siempre me suscitó curiosidad esto de la construcción. Debe ser por haber seguido de cerca en mi infancia los trabajos de remodelación y ampliación de la casa de mis abuelos. Como aquel verano estaba en una aldea donde no había otros niños de mi edad y no tenía nada que hacer, pues me pasaba el día metido entre los albañiles "controlando" todo el tema: los cimientos, la hormigonera, los ladrillos, la demolición de las paredes antiguas de piedra, demolición que yo continuaba por mi cuenta marchados los obreros... Lo que me extraña ahora es que a mí me dejaran andar por allí... En aquellos tiempos los niños teníamos gran libertad; podíamos pasarnos el día en la calle o vagando por los caminos de la aldea sin que nadie se cuidase de nosotros. Para que luego digan...Y hablo de edades tan tempranas como los seis o los siete años. El caso es que algo me quedó, por lo menos la afición a todo lo referente a la construcción.
Ahora una de las cosas que me admiran más son esas paredes de piedra labrada, perfectamente ajustada. El otro día llegué a creer que en algunas paredes que veo por aquí las piedras estaban simplemente apiladas sin "aglomerante" o conglomerante alguno, tan fina era la raya que dividía las piedras entre sí. Pero no, acercándome bien a la pared pude comprobar que siempre queda un resto de cal, supongo que será cal, que une a las piedras entre sí. Alguno se habrá preguntado qué hacía yo allí "inspeccionando" de cerca la pared de la catedral o de alguno de los palacios cercanos. Creo que los únicos que construyeron sin cal debieron ser los egipcios y los peruanos (incas u otros pueblos). En Cuzco te admiran aquellos paños de piedra, de "purita" piedra, perfectamente encajada, y aquello de que era imposible meter ni siquiera la hoja de un cuchillo entre ellas. Los grandes protagonistas según esto de la construcción debían ser los canteros. Preparar las piedras perfectamente para ser colocadas en su sitio era indudablemente todo un arte. Y no lo hacía cualquiera; solo el "maestro cantero", que tenía la experiencia consumada.
En nuestra era del cemento armado no nos damos cuenta de que los antiguos sabían también hacer las cosas y muy bien, y de que la cal, según he podido leer en alguna parte, ha sido empleada ya desde el neolítico. Así que nada, que el placer de ver "subir" una pared bien hecha debe ser uno de los mayores placeres del "homo faber", que llevamos dentro.

4 comentarios:

  1. Es curioso lo que cuentas de la construcción...yo solo tenia un hermano que jugabamos con mis muñecas o con el a hacer casitas y cocinitas con los ladrillos y los sacos decemento que dejaban los albañiles en el patio de enfente.que los niños saltabamos a coger esos materiales y es que habria mucho para contar de los recuerdos de cuando eres niño ...tan hermoso y magico todo.
    un abrazo
    Marina

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  2. Sí, Marina. Dicen que la infancia es como el baúl de los tesoros, de donde sacamos durante el resto de nuestras vidas todo lo que nos permite seguir viviendo. ¿Tántas cosas sucedieron en aquellos pocos años? Todo era nuevo y estrenábamos cada día.
    Gracias por tu comentario.

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  3. He venido por si no habia entrado mi comentario no tenía la seguridad ...y me ha hecho ilusión ver que me habias contestado ,es curioso que la infancia nos parezca que ha sido tan latga y en años vividos es la más corta pero la que no se olvida nunca...fijate mi hermano que jugaba con mis muñecas y yo con pelotas ...bolas ...ladrillos y cemento haciendo cocinitas...mi hermano es licenciado en filosofia y gran escritor y periodista y yo Telefrafos y tele-comunicación y piano y jamas miré un balón y ni siquiera las muñecas.ademas he publicado 5 libros poeticos y de lo brutota que era me volví una joven romantica y enamorada de las rosas como lo habrás visto en mi blog.Graciasamigo que me lié escribiendo .
    un abrazo
    Marina

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  4. Muchas gracias por tu visita y tus bonitas palabras dejadas para mi en el comentario...has sabido escoger bien los versos gracias de nuevo ya te dije esta mañana que de la niña Leonesa tan brutota me pasó lo que la ranita pero yo me volvi en vez de Principe ...pricesita una niña dulce y tan rubia que claro era una monada de niña pero un secreto a la monja de mi clase que me hacia rezar en la Iglesia la letanía ponía yo la cabeza baja y la sacaba la lengua ja...
    bueno como le escribo a un pajarito ...
    un abrazo
    Marina

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