miércoles, 20 de abril de 2011

Museo Mathematikum



Claro, lo bueno de un blog es que puedes escribir lo que te dé la gana. Vamos, que no tienes que atenerte a un determinado tema y andar por ahí investigando, recopilando datos, etc. Si te pagaran algo, bueno. Pero para trabajar en vano, pues no vale la pena. Entonces es mejor así: dices lo que te sale de las narices; si a alguno le vale, bien, si no, pues por lo menos has hecho ejercicio literario y te has expresado y entretenido.

Esta mañana compré un librito en la Librería Cervantes. Algo así como "Matemáticas: 101 preguntas", preguntas que hace la gente cuando visita un museo de matemáticas ("Mathematikum") que han abierto en Giessen, Alemania. Se supone que los que hacen las preguntas y los que leen el libro no son gente del oficio, claro, sino más bien profanos en el tema, pero interesados por esa gran creación del humano ingenio que son las matemáticas. Aun a los que creemos saber algo de ello nos sorprenden no pocas preguntas. Por ejemplo, hubo tres grandes problemas en la antigüedad que no pudieron ser resueltos nunca, ni siquiera en nuestros días. Para los antiguos, los griegos, el juego consistía en resolver el problema utilizando únicamente regla y compás, por métodos puramente geométricos, que hoy llamaríamos 'constructivos', de pura geometría euclídea. Son problemas que nos parecen inocentes, pero que hoy día se ha demostrado que geométricamente son irresolubles. Es decir, que todos los que envejecieron tratando de resolverlos perdieron el tiempo. ¿Qué tres problemas son esos tan difíciles?: 1. La duplicación del volumen del cubo. 2. La cuadratura del círculo y 3. La trisección de un ángulo. Parece mentira. Lo del cubo ya lo traté yo en otra ocasión. Parece un problema de niños. Está claro que la arista del cubo de volumen doble a partir de uno de arista unidad tiene que ser raíz cúbica de 2. Pero ¿cómo se construye? Ahí está, al parecer, el tema. Solo a base de regla y compás. Y no de regla graduada. La regla para los griegos era simplemente un medio de unir dos puntos mediante una línea recta; mediante el compás determinaban nuevos puntos. Bueno, un arte divertido, sin duda. Nos cuesta pensar que los griegos no sabían nada de ecuaciones, ni de coordenadas, ni de funciones. El suyo era un arte, como un juego, sobre la arena, provistos de dos instrumentos. Eso sí, su lógica y su ingenio y el arte de la demostración eran no solo admirables, sino irrefutables.

Hay otras muchas cosas interesantes: Por ejemplo, ¿cómo se arreglaban los romanos con sus pesados números de aspas y palitroques para operar? Cuidado que debe ser difícil sumar CXIV con LXXVI, por poner un ejemplo. Ya para multiplicar o dividir la empresa debía ser poco menos que imposible. O ¿cómo expresaban un número grande como 100,000, por ejemplo, cuando el "guarismo" más grande que tenían era M, mil? Y, sin embargo, los romanos no se chupaban el dedo, y eran grandes comerciantes, ingenieros y arquitectos. Pues la respuesta está en una maquinita muy ingeniosa, una verdadera calculadora, potente y rápida, que hasta hace poco todavía usaban los chinos: el ábaco. En ese librito del que hablo viene una explicación del ábaco romano, que no tiene por qué ser igual al chino. Yo me acuerdo de que todavía no hace mucho, ante de aparecer las calculadoras había unos ábacos de bolsillo, que tenían unas reglas con agujeritos, que se manejaban con la punta de un bolígrafo. En cuanto aprendías a manejarlos eran muy rápidos haciendo sumas y multiplicaciones. En alguna ocasión yo los utilicé para sacar medias de notas. Si ya te digo, el humano ingenio no tiene límite.

Bueno, pues otro día seguiremos divirtiéndonos con la mayor maestra del entretenimiento: la señora matemáticas.

La imagen corresponde a la subida del Angliru en el Aramo - mi parque preferido - y se puede ver algo la carretera y sus revueltas. Al fondo el embalse de Los Afilorios y Oviedo en la lejanía. Si se amplía se ve algo mejor.

8 comentarios:

  1. Buena reflexión, es cierto, nadie te obliga a escribir en un blog y menos de un tema determinado, encima es gratis, ji ji ji.
    Lo hacemos por amor, por catarsis, vaya a saber lo que a cada uno lo mueve a hacerlo. Personalmente, me encanta hacerlo, siento que le puede servir a alguien, como lo que los demás escriben me nutren a mí.
    Buenas fotos.
    Buena semana. Cariñossssssssss

    ResponderEliminar
  2. Gracias, Norma. Me alegra que te hayas dado una vuelta por aquí. Igualmente, deseo que pases una buena semana, lo que queda de ella. Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. Pues fíjate como somos de atravesados los humanos… A mí sí que me gusta centrarme en una sola cosa y más si esta te apasiona. Muchas veces pienso ¿Merece la pena?
    En fin cada loco con su tema. Un saludo

    ResponderEliminar
  4. Lo estás haciendo muy bien, Marisa. Pero yo entiendo que este blog, el que ahora mismo desarrollo ha de ser más bien de tema libre. Algo así como la conversación. Cabe también el blog monográfico, que yo también he intentado, pero no parece que le haya interesado a mucha gente. Es más dificil tener contertulios. En mi lista de blogs hay algunos muy buenos, pero en los que apenas aparecen comentarios.
    En fin, como dices muy bien, cada loco con su tema. Saludos.

    ResponderEliminar
  5. Me hubiera gustado ser buena en matemáticas, pero no, era mala, quizá por la forma de explicar que tenían mis profesores sin razonar nada, simpelmente nos hacían hacer lo que decían sin entender nada, les cogí manía. Pero me hubiera gustado entenderlas mejor. Tienes suerte. Un beso

    ResponderEliminar
  6. Era buena haciendo caricaturas de los profesores, jejeje

    ResponderEliminar
  7. Hola, Su. ¡Cuánto tiempo! ¿Qué tal el huerto? Yo creo que este año va ser bueno para los tomates. Bueno, lo de las matemáticas para mí siempre ha sido un entretenimiento. Y casi todo lo que aprendí lo aprendí solo. Y me parece que es casi la única forma de aprender algo. Los profesores son solo un complemento y no indispensable. Lo bueno son los libros. Bueno, pues nada, a seguir bien. Saludos.

    ResponderEliminar
  8. Ah, se ve que lo de la pintura ya te viene de pequeña... ;-)

    ResponderEliminar