sábado, 2 de abril de 2011

Atravesando el Perú VIII



Siguiendo con nuestras aventuras por tierras de Perú, hoy nos tocaría salir de Huánuco hacia un pueblecito minero enterrado en uno de aquellos valles andinos, que se llama La Unión. En estas tierras todo es subir y bajar; aunque está también la puna que es como una inmensa llanura a 4000 metros de altura. Pero la dificultad de las comunicaciones es evidente. En España estamos acostumbrados a subir y bajar puertos de 14 o 15 kilómetros, pero allí esas subidas y bajadas son por lo menos el doble de largas, como es lógico, moviéndote en desniveles de más de 3000 metros a veces. Por poner un dato: Lima está al nivel del mar y el paso de la Oroya a 5000 metros, y esa subida se hace de un tirón. Luego desde la Oroya puedes bajar a Huánuco que está todavía a 1890 metros y seguir bajando (y subiendo) hasta Tingo María a 600 metros. En fin, así es esa atormentada orografía. Los nativos de aquellas altas tierras se dice que tienen una especial capacidad respiratoria, un tórax más ancho y con más amplitud al estar adaptados a vivir a esas alturas. Eso de “indio al camino” tiene su gran parte de verdad. Ellos y ellas viajan constantemente de un lado para otro, generalmente a pie, y muchas veces descalzos, o calzados solamente con sus “ojotas”, que son unas sandalias reducidas a la suela, con unas gomas para sujetarlas, llevando sus cargas y mercancías, o sus reatas de llamas cargadas. Es una estampa muy frecuente. Por otra parte, se ha hablado mucho de los caminos de los incas. Este pueblo, - y quizás ya los primitivos pobladores de aquellas regiones que los incas reunieron en un imperio único -, creó una admirable red de caminos, que en parte todavía se conserva, solo comparable en la antigüedad a la creada por los romanos en el área del mediterráneo. En algunos puntos construyeron puentes que todavía nos llenan de admiración o que se han conservado hasta tiempos recientes. Quizás el más famoso es el del Apurimac, un río del área de Cuzco, que es un afluente del Ucayali, a su vez uno de los que forman la cabecera del Amazonas. Poseemos relatos de viajeros del siglo XIX que todavía lo vieron en uso, e incluso de españoles del XVI. El puente colgaba a más de 100 metros sobre el río, que corre impetuoso por el desfiladero. Y no se empleaba acero, claro, que los indios no conocían, sino cuerdas vegetales, eso sí, tan gruesas, dicen, como el cuerpo de un hombre.
En fin, caminos, caminos,... Y luego llegar y descansar con una jarra de chicha en la mano, fresca y reconfortante.
Pues, como íbamos diciendo, nos subimos a un autobús un tanto viejo y destartalado, cargado hasta en el techo y nos dispusimos a traspasar cordilleras desde Huánuco a La Unión. El paisaje que se contempla es grandioso. Yo no sé si fue en este trayecto o un poco más allá de La Unión desde donde ví el conjunto montañoso del Yerupajá y el Jirishanca, grandes nevados, como los llaman allí, desafío para escaladores y montañeros de altos vuelos, que pasan de los 6600 metros de altura. Alta montaña, desde luego. Pues así llegamos a aquel pueblecito donde cenamos, nos repusimos de los sustos del viaje y descansamos para intentar seguir al día siguiente nuestro disparatado viaje. Para ver imágenes de estas montañas pinchar en Yerupajá o bien en Jirishanca Como se ve las imágenes son abundantes e impresionantes.

2 comentarios:

  1. Se ponen los pelos de punta solo con ver esas enormes moles. Supongo que tu viaje discurriera más pegado al suelo… Un sueño que siempre tuve fue el poder visitar el Machu Picchu. Puff… Esperare que hagan autopistas para acceder a ella.

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  2. Hola Marisa.- Por supuesto, esas montañas solo las vi de lejos. Lo que sí ví de más cerca fue el Huascarán del que hablaré en el próximo capítulo. En cuanto a Machu Picchu no hay problema ninguno. Se llega hasta la base incluso en tren y luego te suben con autobuses que están circulando todo el día. Esa subida no son más de diez minutos. Aquello es una romería. Oyes todos los idiomas. La gente se va desde Estados Unidos un fin de semana a ver Cuzco y Machu Picchu y vuelve para currar el lunes. Y te estoy hablando de hace más de treinta años. Un saludo.

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