sábado, 26 de marzo de 2011

Atravesando el Perú V


Para no defraudar a nuestros lectores y lectoras vamos a seguir con aquella excursión camino del callejón de Huaylas. Estábamos en Tocache, un lugar que unos años más tarde sonó mucho en los periódicos por el tema de la coca. Efectivamente, esa zona es excelente para cultivar la planta de la coca, de donde se extrae, como sabemos, la cocaína. El cultivo de la coca estaba permitido por aquellos años, si yo no estoy equivocado. Esta planta se cultivó en el Perú desde tiempos inmemoriales. El indio serrano estaba acostumbrado a mascar hojas de coca mezcladas con la ceniza del tallo de la quinua, que permite liberar pequeñas dosis del alcaloide. Era una forma de hacerse inmunes al cansancio, al hambre y al dolor. Esta droga que tomada de esa manera producía unos efectos suaves les permitía afrontar las dificultades de la vida más bien dura que llevaron siempre. Grandes caminantes, mal alimentados, se defendían así contra su penosa condición. En aquella ocasión durante el par de días que pasé en Tocache incluso visité una casa donde estaban recogiendo entonces esa planta. Allí conocí las célebres hojas que no me parecieron nada especial. El dueño de aquella pequeña plantación me pareció un hombre excelente. Pero por entonces empezaba ya el problema, pues había quien compraba esa producción para extraer la cocaína y refinarla en laboratorios ocultos, incluso fuera del Perú.
Por lo demás aquella región es un lugar privilegiado de la naturaleza. Son excelentes el cacao y el café que allí se cultivan alrededor de los 600 metros de altura, en unas condiciones donde no les falta nada: sol y agua en abundancia. En Tocache empezaba por entonces la carretera que te podía unir con el resto del mundo, aunque tenías que "chimbar" a la otra orilla para cogerla, porque todavía no estaba hecho el puente, que ahora podemos ver en las fotografías. Parece cosa de poca importancia, pero hoy día una carretera lleva la vida allí donde llega. Sin carretera no hay comunicaciones ni transporte de mercancías, o, al menos, esto resulta penoso y caro. Con la carretera el mundo está abierto incluso para cualquier particular que posea un mínimo medio de transporte. Así que aquel día dejamos el río y sus botes por la camioneta, el camión, el autobús o el taxi "colectivo". Efectivamente, en uno de esos medios - ya no recuerdo - llegamos al caer de la tarde a Tingo María. Por entonces se viajaba con absoluta despreocupación. No se reservaba hotel ni albergue ni restaurante de ninguna clase. Llegabas, preguntabas dónde se podía uno quedar, ibas, pagabas y dejabas tus bultos. El precio para nuestros oídos actuales era irrisorio. Algo así como cuatro euros por dormir. La cena ya quedaba a cuenta del cliente. Y se cenaba en la calle, en la mismísima calle, llena de puestos de comida y de comida para mí excelente: sopa de yuca, arroz con gallina, humitas, tamales, anticuchos, bananas, piña, mangos, papayas,...y café, aquel café único, denso y aromático, allí mismo cultivado, recogido, tostado. Que ¿por cuánto salía tan extraordinaria cena? Creo que no llegaría a los cuatro euros actuales. O sea, que por ocho cuartos tenías alojamiento y cena. Así se podía viajar. El transporte también costaba algo, pero en ocasiones te salía gratis. Especialmente en los camiones de las minas, como luego contaremos, te llevaban gratis; se consideraba que solo con la compañía ya habías pagado suficientemente. Que ¿qué son las humitas y tamales y los anticuchos? Oh, eso merece un capítulo aparte. Donde explicaremos también el nombre de la ciudad "Tingo María".

4 comentarios:

  1. Tingo María se caracteriza por tener un cerro, en el cual yace la figura de una hermosa mujer llamada "bella durmiente" que representa una leyenda en cuyos pies circulan los ríos Huallaga y Monzón. Muy similar a la mujer dormida de México: Iztaccihualt.
    Y las humitas “Del quechua huminta, pasta dulce hecha de harina de maíz aderezada con pasas, y que se suele vender... envuelta en panca, o sea en hoja seca de maíz”. Ahora dime ¿Estoy más o menos acertada?

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  3. Estás acertadísima. Pues, mira, lo del cerro "la bella durmiente" no lo tenía claro, y ahora que me lo dices me parece que es el que se ve en la fotografía, que cogí de internet. Las humitas son deliciosas, y muy nutritivas. Gracias por tu comentario. ;-)

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  4. El nombre del cerro es precioso.
    Me gusta tu forma de dar a conocer otras culturas.
    Un abrazo

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