lunes, 7 de febrero de 2011

Recuerdos de un viejo marinero VI


Durante algunos días nos dedicamos a explorar algunas otras islas cercanas. Por todas partes encontramos el mismo tipo de poblaciones y costumbres. Aquella gente no conocía el hierro, ni otros metales que el oro, No tenían otros animales domésticos que el pavo y el perro. Curiosamente los perros no ladraban, algo que me llamó poderosamente la atención. Aún no me lo explico. Al parecer, el ladrido de nuestros perros es algo aprendido. Animales de cuatro patas no tenían ninguno, ni caballos, ni ovejas, ni vacas, ni cabras, ni cerdos. Sí vimos algunos lagartos de gran tamaño y serpientes, cuya carne comían. También cazaban algunas aves de tamaño grande, para lo cual se servían de gran astucia. Cultivaban varias plantas; las principales eran la yuca, de la cual hacían un pan, que era su alimento principal, al que llamaban cazabe, y el maíz, el cual lo preparaban de varias maneras. Cocían sus alimentos en recipientes de arcilla. Aspiraban el humo de unas hojas secas a las que prendían fuego con un tizón que llevaban consigo. Eran grandes nadadores y navegaban por el mar abierto en unas embarcaciones hechas con el tronco excavado de un árbol a las que llamaban canoas. También pescaban variedad de peces mediante artes diversas. Además de redes hechas con algodón, les vimos pescar grandes peces con la ayuda de un pececillo capaz de adherirse a otro grande y ayudar a arrastrarlo hasta donde lo podían arponear con varas rematadas con una punta de silex o hueso.
En resumidas cuentas no podíamos decir que su cultura se pudiera comparar con la nuestra, no conocían ni la rueda, ni los animales de tiro, ni el arado, ni la escritura, pero sí podemos asegurar que estaban muy bien adaptados a su medio y se desenvolvían perfectamente en él. Sus únicas preocupaciones eran alimentarse y reproducirse. Y, naturalmente, defenderse, como podían, de las inclemencias del tiempo, que allí eran escasas, si descontamos las grandes lluvias y los huracanes, relativamente frecuentes en aquella zona, de las enfermedades – esto ya lo tenían un poco más difícil -, y de sus enemigos, verdaderos depredadores, que de vez en cuando venían a apoderarse no solo de sus escasos bienes, sino aun de sus propias personas para ponerlas a su servicio e incluso para comérselos – así tal como suena-. Efectivamente, en aquel área existía el canibalismo como pudimos comprobar luego. Algunas poblaciones, que vivían más bien en islas pequeñas, se habían adaptado a esa forma bárbara de supervivencia. Se trataba de gente belicosa armados de jabalinas, arcos y flechas envenenadas. Cuando aparecían con sus canoas en alguna playa, la población huía rápidamente al bosque donde podían esconderse mejor. Era difícil hacerles frente, porque se trataba de gente bien entrenada para su trabajo: secuestrar, robar y matar.
Las casas de aquellos habitantes eran redondas generalmente y estaban hechas de cañas y cubiertas de hojas de palmas. En ellas no tenían prácticamente nada y solo las utilizaban para dormir. Su vida era toda al aire libre. No tenían horarios de trabajo, simplemente salían a buscar qué comer pescando o cazando, mientras las mujeres cuidaban de las criaturas, guardaban sus escasas pertenencias, encendían el hogar, preparaban la comida, e hilaban y tejían el algodón con el cual construir sus hamacas donde dormían y descansaban y sus redes para pescar. No trabajaban la tierra tal como hacemos nosotros revolviéndola con arado. Solo depositaban la semilla con la ayuda de un palo para hacer un pequeño hoyo. De las plantas que cultivaban solo era conocida para nosotros el algodón.
La forma de entendernos con ellos era mediante signos porque no había ninguna posibilidad de comprender una palabra, aunque poco a poco, a base de señalar objetos y pronunciar la palabra, tanto ellos como nosotros pudimos sentar las bases de un cierto entendimiento. Este lenguaje de signos llegó a adquirir un gran desarrollo en nuestras relaciones. Era una especie de lenguaje de sordomudos capaz de expresar casi cualquier cosa. Así pudimos enterarnos de que existían caníbales, de que había otras islas más grandes hacia el mediodía y de que en ellas había oro. El oro era, al fin y al cabo, lo que hacía rentable nuestra empresa, porque otras mercancías que pudieran interesarnos no se veían mayormente por el momento.
(continuará o... no continuará...)
Nota: Al que le interese el tema de los aborígenes de las Antillas que busque por "taínos" o "caribes" o, naturalmente, por "Antillas, aborígenes" o "pueblos precolombinos". Todo este tema de los indios precolombinos es apasionante por muchas razones, y es extensísimo.

9 comentarios:

  1. Mi ya amigo Mirlo...ha sido un placer tu visita por mi casa y más aun con la sugerencia que me haces al escribir mis versos y te diré el porqué...
    antes que este blog tuve otro hace mas de 4 años y solía escribir así cómo tú me lo señalas y se veían tan largos que la mitad de los versos no los leían...como tú me indicas lo hago en un soneto ...o en un acróstico o en un cantar,pero estos poemas de amor ...desamor que es un poco relato lo escribo así a los amigos que entran les parecen mas cortos al verlos publicados y noto que los repasan mejor...gracias por tu confianza al decirmelo...te quedo muy agradecida ya que eres un gran escritor.
    un abrazo
    Marina

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  2. Ya querido amigo...me encanta lo que me has sujerido y lo tendré en cuenta...quedara igual pero en efecto no taparé la rima...podras hacerme tu critica en todos los que quieras que si no lo pongo en practica sería por algo parecido a lo que hoy te espliqué en este que lo hago en muchos por lo que ya te dije en el anterior comentario.gracias amigo y un abrazo profesor
    Marina

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  3. Gracias, Marina. Te contesto en tu blog. Lo de "profesor" creo que me viene ancho. Solo son comentarios, cordiales comentarios. Saludos.

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  4. ...ya me tienes de nuevo aquí a darte las gracias por tu amabilidad y buen saber ...mi papá me daba las lecciones de poesía y yo le escuchaba con atención y tú me has hecho recordarle con cariño ...era una niña que me dejé enseñar,y de todos podemos aprender algo, además tu razón es muy convincente y ya ves que la pondré en practica con el guión divisor...me alegra haberte conocido,un rato que tenga más tiempo vendré sólo a leer tus escritos.estos dias incluso tengo familia hasta primeros de la proxima semana...pero un momento para ti lo tendré.
    un abrazo Mirlo blanco.
    pero sólo entre los dos eso de mirlo blanco algun admirador me lo ha llamado.callateloooooo
    Marina

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  5. ¿Continuará??. Me gustaría que lo hiciera.
    Un saludo

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  6. ¿Te cansaste…? Seguro que estás de broma… ¡Yo te espero!

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  7. Hola, amigas.- Pues no sé...creo que voy a dejar el género novelesco y pasar a una narración lisa y llana de ese tiempo del descubrimiento. Estoy leyendo cosas muy interesantes sobre todo ello.
    Marina, como puedes ver en la foto yo soy un mirlo negro. Saludos a todas. ;)

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  8. ...traigo
    sangre
    de
    la
    tarde
    herida
    en
    la
    mano
    y
    una
    vela
    de
    mi
    corazón
    para
    invitarte
    y
    darte
    este
    alma
    que
    viene
    para
    compartir
    contigo
    tu
    bello
    blog
    con
    un
    ramillete
    de
    oro
    y
    claveles
    dentro...


    desde mis
    HORAS ROTAS
    Y AULA DE PAZ


    COMPARTIENDO ILUSION
    EL MIRLO

    CON saludos de la luna al
    reflejarse en el mar de la
    poesía...




    ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE MONOCULO NOMBRE DE LA ROSA, ALBATROS GLADIATOR, ACEBO CUMBRES BORRASCOSAS, ENEMIGO A LAS PUERTAS, CACHORRO, FANTASMA DE LA OPERA, BLADE RUUNER ,CHOCOLATE Y CREPUSCULO 1 Y2.

    José
    Ramón...

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  9. FELIZ DIA DE SAN VALENTIN

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