viernes, 25 de febrero de 2011

El viaje de Alvar Núñez Cabeza de Vaca IV



Vamos a seguir con nuestro amigo Cabeza de Vaca y su memorable viaje. Nos dice que después del desastre producido por el huracán que les cogió frente a la villa de Trinidad decidieron dirigirse con el resto de la expedición, los cuatro barcos que traía Narváez, a la bahía de Jagua, a doce leguas de Trinidad. Por supuesto, hemos mirado el mapa y comprobado no solo que esa bahía existe, sino que es una hermosa y notable bahía, tan extraordinaria como refugio que se la llegó a llamar el “Puerto de las Américas”, por varias razones, entre otras por sus aguas profundas y por su amplitud, al mismo tiempo que por su seguridad. También fue famosa por haber servido de refugio a corsarios y piratas de distintas nacionalidades, que se refugiaban en ella para reparar sus barcos y descansar de sus correrías. Ello fue causa de que España construyese a su entrada un fuerte que todavía está allí, y que vemos en la foto, y que constituye uno más de sus atractivos turísticos en la actualidad. Al fondo de la bahía está la ciudad de Cienfuegos, hermosa ciudad, con admirables palacios, paseos y parques. No estamos haciendo propaganda turística, pero no sería una mala idea darse una vuelta por allí, porque además debe haber hoteles muy bien atendidos.
“La gente que en ellos traían, y la que allí halló, estaban tan atemori-
zados de lo pasado, que temían mucho tornarse a embarcar en invierno,
y rogaron al gobernador que lo pasase allí, y él, vista su voluntad y la
de los vecinos, intervino allí. Dióme a mí cargo de los navíos y de la
gente para que me fuese con ellos a invernar al puerto de Xagua, que es
doce leguas de allí, donde estuve hasta 20 días del mes de febrero”.
Nos imaginamos a CV y toda aquella gente descansando a la orilla del mar, disfrutando del sol... Bueno, es un decir. Quizás no las tenían todas consigo, porque no hacía tantos años que Cuba había sido conquistada y me sospecho que no debían de disfrutar demasiado del favor de los nativos. El caso es que llegó Narváez, el gobernador, con cuatro navíos y un bergantín que había comprado allí mismo – entonces se compraban los barcos como ahora las cajas de sidra – Y todos contentos - o no tanto - se fueron costeando, aunque “con harto trabajo” entre bajíos y tormentas -”estuvimos a tiempo de perdernos” - hacia el Oeste hasta doblar el cabo de San Antón. De todos los nombres que da CV solo fui capaz de identificar Corrientes o bahía de Corriente, pero, vamos, la ruta se sigue bastante bien, porque no cabe otra. A punto estuvieron de entrar en La Habana, pero, al parecer no lo consiguieron, a pesar de que allí los aguardaba otro navío bien dotado.
“...y anduvimos con tiempo contrario hasta llegar a doce leguas de La Habana; y estando otro día para entrar en ella, nos tomó un tiempo de sur que nos apartó de la tierra, y atravesamos por la costa de la Florida y llegamos a la tierra martes 12 días del mes de abril, y fuimos costeando la vía de la Florida ...”
O sea, que los agarró una ventolera y los apartó de su destino que ya tenían al alcance de la mano, para llevarlos sin más historias hasta la mismísima Florida. ¡Oh, qué buenos tiempos aquellos! Quedamos por ahora ahí no más a martes 12 de abril de 1528 frente a las costas de La Florida.

2 comentarios: