sábado, 19 de febrero de 2011

El viaje de Alvar Núñez Cabeza de Vaca II


Estaban Cabeza de Vaca y sus hombres tratando de “recibir bastimentos” frente a la villa de Trinidad en Cuba. Algo oscuro hay en todo esto. Como si les hubieran tendido una trampa. Los tales bastimentos no estaban en el puerto, sino que había que ir a por ellos. Fueron algunos, pero al cabo de cierto tiempo volvieron con el recado de que se requería la presencia personal de Cabeza de Vaca, tesorero y alguacil mayor. CV se niega porque no puede abandonar los navíos. Vuelven de nuevo a por él con especial interés trayéndole incluso un caballo para hacérselo más fácil, y esta vez son los propios pilotos los que le ruegan que vaya a por ellos, porque el tiempo está empeorando y no se puede esperar más en tan precario abrigo. Marcha al fin CV con ellos y hace un encargo a su gente, que a nosotros nos parece enigmático:
“dejé proveído y mandado a los pilotos que si el Sur, con que allí suelen perderse muchas veces los navíos, ventase y se viesen en mucho peligro, diesen con los navíos al través y en parte que se salvase la gente y los caballos”.
He buscado esta expresión de “dar al través con los navíos”; ahora todo es muy fácil con internet; mi demanda fue más que satisfecha. “Dar al través con algo” significaba en aquel tiempo desecharlo, tirarlo, abandonarlo. La expresión contemporánea más exacta sería aquello de “mandar algo al c...”. En el caso de los navíos significaba tanto como inutilizarlos, barrenándolos como mandó hacer Cortés en Veracruz, o abandonándolos a su suerte, dejando que el viento y el agua los estrellasen contra las rocas o los encallasen. Es una forma de decir que ante todo se abandonen, salvando lo salvable y lo que resulte útil, y despreocupándose de ellos, porque en esos momentos de lo que se trata es de salvar las vidas. Para ello incluso los ponían literalmente “a través” contra el viento para que este los arrastrase contra los acantilados o la playa. Por eso dice un poco más tarde: 
“ni pudieron dar en ninguna manera con los navíos al través por ser el viento por la proa".
 Y lo peor es que tampoco pudieron bajar los bateles al agua para huir de los navíos cuando las cosas empezaron a ponerse muy mal.
“A esta hora el agua y la tempestad comenzó a crecer tanto, que no menos tormenta había en el pueblo que en el mar, porque todas las casas e iglesias se cayeron, y era necesario que anduviésemos siete u ocho hombres abrazados unos con otros para podernos amparar que el viento no nos llevase; y andando entre los árboles, no menos temor teníamos de ellos que de las casas, porque como ellos también caían, no nos matasen debajo. En esta tempestad y peligro anduvimos toda la noche, sin hallar parte ni lugar donde media hora pudiésemos estar seguros”.
Los huracanes del Caribe son cosa seria. A cualquiera que lo dude y no haya estado allí le invito a que simplemente busque imágenes de ese fenómeno, o de tornados, ciclones,... Debe ser algo de lo más catastrófico y temible. Y ahora viene lo más intrigante en la relación de Cabeza de Vaca:
“Andando en esto, oímos toda la noche, especialmente desde el medio de ella, mucho estruendo grande y ruido de voces, y gran sonido de cascabeles y de flautas y tamborinos y otros instrumentos, que duraron hasta la mañana, que la tormenta cesó”.
Esto parece una fantasía, pero no era el estilo de CV, tan objetivo y llano, hombre de acción. Incluso, según dice él, mandó un informe a la corte sobre aquel suceso.
“En estas partes nunca otra cosa tan medrosa se vio; yo hice una probanza de ello, cuyo testimonio envié a Vuestra Majestad”.

4 comentarios:

  1. Este no era el que buscaba el Dorado?.
    ¡Cómo te trabajas las entradas!, madre mía, te felicito.
    Un abrazo.

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  2. Creo que El Dorado se lo debían de buscar todos, unos por el norte y otros por sur. Y más o menos lo encontraron. Pero Cabeza de Vaca es de los más simpáticos. Ya lo verás, si soy capaz de seguir muchos capítulos, porque a este paso voy a tardar más que él en atravesar el continente americano. Bueno, lo de "trabajar" las entradas es cuestión de tener la historia delante. Un abrazo, Towanda.

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  3. Aunque te resulte largo el escribirlo, sigue, es interesante y muy amena tu forma de relatar los hechos. No vayas a “dar al través con la historia”. Saludos

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  4. Gracias, Marisa. Haremos lo que podamos. Saludos.

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