jueves, 30 de diciembre de 2010

Termina un año... y empieza el siguiente.



Aquí estamos en las puertas del nuevo año escribiendo lo primero que se nos ocurra, mientras "resuena" esa música imperecedera: El Mesías de Haendel, muy apropiada para estas fechas. Se trata de un concierto dado en alguna parte, que termina, como todos los conciertos, con ese delirio de los aplausos interminables. La verdad es que causa asombro. Siempre nos lo causa la música. ¡Qué larga historia la de la música, tan unida a las vivencias más "elementales" del ser humano! La fiesta, el baile, las marchas militares, las funciones religiosas, el trabajo en el campo, la excursión, la reunión familiar, el espectáculo,... En todos los momentos es bienvenida la música; en todos los pueblos nos la encontramos de alguna manera. Es un hecho cultural de primera magnitud. Quizás hay gente que no comprende la música o no la sabe apreciar. Yo supongo que les falta algo. A lo mejor es cuestión simplemente de falta de experiencias en esos años cruciales en que planteamos toda la vida, los años de la infancia y de la adolescencia. Muchas canciones las ligamos a determinada época en que estuvieron de moda, como las canciones mejicanas y los boleros de los años sesenta, o la música popular de nuestra región indisolublemente unida a fiestas, romerías, sobremesas,...
En este caso dar un concierto con el Mesías de Haendel exige un montaje no poco complicado: orquesta, coro, solistas,... Además con esa "marcha" que se traen nuestros músicos del barroco no debe ser nada fácil de interpretar. Pues nada, feliz año a todo despistado que se asome por este rincón.

5 comentarios:

  1. Que el 2011 te traiga muchas venturas. Un saludo.

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  2. Vengo a desearte una buena noche y un feliz 2011, he estado un poco "desenchufada" ya sabes, pero pronto me pondré al día con todo. Bueno, te deseo todo lo mejor Mirlo, un abrazo ;)

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  3. Aunque estoy todavía un poco liada. No puedo pasar sin desearte todo lo mejor para el próximo año. Así que te mando de todo corazón para ti y toda tu familia mis mejores deseos de felicidad. Un fuerte abrazo

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  4. Aquí viene otra seguidora a desearte Feliz 2011, pero siempre hay que tener en cuenta, que la felicidad llega dosificada en pequeñas dosis y que cuando ésta entra en la vida de cada cual, no se la puede dejar evaporar.
    Un fuerte abrazo y te deseo muchas pequeñas dosis de infinita dicha.

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