lunes, 15 de noviembre de 2010

Un paseo por Oviedo



Siempre que paseo por esta ciudad hago más o menos los mismos recorridos. Tengo varios itinerarios, mis “caminitos”, que son siempre los mismos. A uno de ellos lo podríamos llamar la “ruta turística” por excelencia. Consiste en atravesar el Campo San Francisco, precioso en todas las estaciones, pasar por La Escandalera, notable plaza, rodeada por no menos notables edificios: el Teatro Campoamor, la Diputación – ahora no sé cómo se llama – la casa de Conde, el Termómetro, y los otros edificios de ese lado, Cajastur, que ya me gusta menos... La Escandalera siempre fue el corazón de la ciudad, por lo menos desde que yo tengo uso de razón, pero creo que antes me gustaba más que ahora; quizás la ha estropeado ese mazacote del edificio de la Caja de Ahorros y la circulación -¿inevitable? - de ese trocito de la calle Uría. Bueno, pues seguimos por la calle San Francisco, también preciosa, con la Universidad a la derecha con sus cadenas y buenas fachadas a la izquierda y al frente, el antiguo Banco Asturiano, que ahora es el BBVA, hasta llegar a la Plaza de Porlier. Por cierto, que es algo sobre lo que pienso escribir y describir, las fachadas de las calles de Oviedo, con sus miradores y balcones, toda una joya arquitectónica, y que Dios nos las conserve. Esos edificios pertenecen a la buena época de la arquitectura urbana, que creo que fue la primera mitad del siglo XX y quizás algo del XIX. Luego empezaron a aparecer los “cajones con agujeros”, edificios de ladrillo visto, sin balcones ni miradores, sin molduras ni adornos de ninguna clase, que constituyeron el Oviedo “moderno” de la expansión de los años cincuenta y sesenta. En fin, que las constructoras no estaban dispuestas a gastar un duro en “tonterías” ni adornos. Una pena. Todo “funcional”, que se decía entonces. Pero lo malo de las construcciones es que se quedan ahí para muchos años. Yo he nacido en el corazón de Oviedo en una casa con mirador y creo que eso me ha marcado. Por lo demás, las casas de los años cincuenta eran buenas casas todavía, amplias, luminosas. Yo he vivido en dos de ellas y las conozco bien. Pero exteriormente no tienen ningún atractivo. Pues bien, continuamos nuestra excursión turística, después de esta digresión. Llegamos a los palacios, magníficos palacios de la plaza Porlier y de la plaza de la catedral y a la catedral. Luego seguiremos por lo que fue la “calle Mayor” durante más de doscientos años, las calles de Rúa Mayor y Cimadevilla, internándonos en el Oviedo viejo, con más sabor. Ahora está bastante bien esa zona de la ciudad. En otros tiempos daba bastante lástima todo ese Oviedo viejo... Producía sensación de abandono y pobreza.
Por cierto, qué diferente es recorrer una ciudad de día y de noche, con las luces de las farolas y de los escaparates, con las fachadas iluminadas... Oviedo, la nuit....


12 comentarios:

  1. Bonito paseo...hace tanto que no voy por allí.

    Un abrazo.

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  2. Recuerda que las bonitas fachadas del XIX y el XX pertenecían al Oviedo burgués y noble. Los barrios marginales, pobres u obreros apenas salían en las fotografías y en ellos abundaban también las construcciones feas.
    Un paseo muy recomendable. Saludos.

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  3. Hola Su.- Me sospecho que no estás tan lejos de ésta - como se decía en las cartas antiguas -. O tal vez me equivoco y vives en Buenos Aires o en Almería, no lo sé. Así que no te debe ser difícil darte una vuelta por estos lares. Quizás no vale la pena. Bueno, de paso te comes unas "moscovitas" en la confitería Rialto. ;)

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  4. Hola Rubo.- Yo ya sé que eres de Gijón - o más bien vives - y por lo tanto un "enemigo natural" de estos pobladores. Es broma. Yo tengo muchos lazos con Gijón. Es verdad que las bonitas fachadas pertenecen al Oviedo burgués de hace sesenta años, pero el Oviedo moderno de la expansión a la que me refiero también pertenece a la burguesia, si lo queremos llamar así. Los barrios obreros quedan más bien fuera de ese perímetro y cada vez se notan menos. Gracias por tu participación y por haberte asomado a esta "fachada". :)

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  5. Soy una enamorada de Gijón. Pero Oviedo es digno de admirar por sus hermosos edificios y toda la historia que representan, tengo familia en la zona de Santo Domingo y suelo ir muy frecuentemente por ahí, La parte del Oviedo viejo es la que más me gusta… perderme por ella un domingo por la mañana.
    Tengo que recordarle a Rubo que en todas las ciudades siempre existieron los barrios y las casas de las gentes trabajadoras más pobres. Un saludo

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  6. Voy a cometer una maldad: un día dedicaré una entrada de mi blog a recordar todos los edificios derribados en Oviedo en aras del "progreso".
    "Oviedo, la bien derribada" como diría Juan Cueto Alas.
    Y que conste que no lo hago por aversión, tengo mucha familia viviendo en aquella ciudad.
    Saludos.

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  7. Solamente he estado una vez en Oviedo, me gustó mucho de día y de noche... tengo ganas de volver.

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  8. Rubo, espero con impaciencia tu entrada sobre los edificios derribados en Oviedo. Sí, yo creo que se hicieron verdaderas barbaridades. También la guerra hizo lo suyo.

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  9. Espero que esta bonita ciudad no te defraude, Su. Por lo menos la tenemos limpia, según es fama. Pero para disfrutarla debidamente tienes que tener suerte con el tiempo; un día bonito y tranquilo por la zona antigua es muy satisfactorio.

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  10. Qué ricas...no te equivocas, soy candasina y claro que merece la pena darse unos paseos por esas calles, son preciosas...

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  11. como decite que me transportaste a la infancia cuando comía la merienda en el parque san francisco, muches gracies por compartir estes imagenes esta alma de xana alegrase un monton de ver su tierrina.un besin de esta asturiana

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  12. Encantado Ozna-Ozna. Veo que "a pesar de la distancia" no has olvidado tu primer idioma...y tus antiguos amores por esta tierrina. :)

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