miércoles, 17 de noviembre de 2010

Los colores del otoño


Fotografiada al pasar, desde el coche. Hubiera valido la pena detenerse y hacerla mejor, pero, en fin, puede pasar. Tampoco había mucha luz, había llovido y llevábamos encima una buena mojadura, de esas que te pueden dejar baldado para una temporada. Esto de las mojaduras es cosa mala. Pero la foto es sugerente; tiene algo de cuadro, con sus toques de color. Son los colores del otoño. Este precioso paisaje está muy cerca de Oviedo, por Santa Eulalia de Morcín. El monte que se ve ahí es el que nosotros llamamos de la Magdalena, aunque también se llama Monsacro, porque en él estuvieron escondidas las sagradas reliquias que hoy conservamos en la Cámara Santa. Es posible de todos modos que esa denominación de "monte sagrado" la tuviera ya antes. Es un lugar notable. Los romanos lo llamaron "mons cinctus", es decir, "monte ceñido", aislado, como contenido en sí mismo. De ahí viene la palabra con que se llama al concejo: Morcín. El monte es prácticamente inaccesible por casi todo su perímetro, excepto por un par de lugares por los que se abrió camino. De ahí que fuera muy fácil defenderlo, hacer de todo él como un castillo. Yo lo subí hace poco. No es ninguna proeza, aunque te cuesta un poquillo llegar hasta arriba. Iba completamente solo y sentí arriba cierto estremecimiento, una sensación de soledad y silencio que te impresionaba. Bueno, no faltaba la compañía de vacas, caballos y ovejas, pero estos animales no resultan demasiado comunicativos. No me hicieron ni caso. Menos mal que un mastín se tomó la molestia de ladrarme un poco. En medio de todo se lo agradecí. Por lo menos me hizo caso. Pues nada. Hablaban de poner un teleférico para expansión del turismo de la zona. No sé si es buena idea. Probablemente no interese. Y además constituiría un "impacto ambiental" más bien negativo. Que nos dejen subirlo en paz y que arriba podamos seguir encontrando vacas, caballos y ovejas y algún mastín que nos ladre. ¡Ah!, también hay dos capillas restauradas, que se deben de utilizar una vez al año.

10 comentarios:

  1. Pufff...mala idea lo del teleférico o al menos eso pienso yo. Nunca me ha gustado que cambien las cosas, pero ya sabemos como funciona todo, prefieren acabar con los sitios hermosos y ganar cuatro duros antes que quedarse con el bolsillo vacío...y a veces ni eso, gastan, destruyen y gastan y luego se quedan endeudados porque la cosa no salió lo bien que esperaban.
    En Candás todo está cambiando, también por eso de hacer un pueblo más turístico, están acabando con las casas de antes, con las calles, las plazas...las industrias conserveras ya no tienen representación (sólo nos queda REMO)...todo cambia demasiado rápido, no se conserva prácticamente nada, todo está lleno de más cemento, como yo digo. Y tengo 37 años...qué pasará cuando tenga 20 más...si no reconozco ahora el pueblo en el que me crié, el día de mañana acabaré viviendo en otro pueblo diferente sin haberme movido de él...un pueblo que en busca del turismo dejó de ser el mio.
    Un abrazo Mirlo.

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  2. Ya sabemos, Su, que la pela es la pela. Todo el mundo anda loco buscando el negocio. Y además, a veces resulta contradictorio, porque cada vez se valora más lo auténtico, lo original, lo antiguo, y, sin embargo, todo se acaba convirtiendo en hoteles y carreteras. Tenían que ponerse firmes los de conservación del patrimonio, los ecologistas. Si tuvieran más fuerza no pasarían todos estos desastres. Un abrazo.

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  3. Que no pongan el teleférico!! el que quiera subir que vaya andando, cada vez andamos menos y estamos más gordos. Si pusieran una carretera todo el mundo subiría en coche. Es lo bueno del monte, aparte de las clásicas, cuando te alejas un poco de la carretera y hay cuesta no te encuentras a nadie y estas super tranquilo, un placer. Mirlo! estas rodeado de su's!! jaja

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  4. Si, Su's, ya veo. Estoy bien acompañado. Esperamos que con ayuda de la crisis no se animen con eso del teleférico... Últimamente no se oye hablar de ello. Sí, lo de andar es una bendición. Según una teoría mía cada paso que das supone alargar tu vida en 1 segundo. O sea, que andando un kilómetro ganas unos veinte minutos más de vida... Así podemos asegurarnos una vejez dichosa...

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  5. JA… Y después de pegarte media vida caminando para alargar un poco más la vejez, vas y te caes en la bañera y adiós muy buenas… ¡Todos nacemos con una hora señalada!

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  6. Eso de que todos nacemos con una hora señalada será verdad, no lo sé. Pero como esa hora no la sabemos... lo mejor será contribuir en lo que esté de nuestra parte a alargarla todo lo posible. Yo he conocido a bastante gente que ha rondado los noventa. Todos fueron muy activos físicamente hasta muy avanzada edad. También la actividad intelectual contribuye no poco. Ahora se está descubriendo que el cerebro como cualquier otro órgano se desarrolla con el ejercicio. Y aun los accidentes se evitan en gran medida si somos autocontrolados... Los que son bruscos, locos, descontrolados están mucho más expuestos a accidentes de todo tipo. En fin, de toda formas siempre será verdad que estamos en las manos de Dios...

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  7. Me gusta tu relato, ya no estoy para esos trotes, pero me gusta ver a la gente que lo puede hacer, caminar, trotar, trepar, escalar. Gracias por publicar. Cariños.

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  8. Gracias Norma. También a mí me ha gustado tu blog. ¡Ah, y felicidades por tu cumpleaños! ;)

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  9. Pienso una cosa..., podían arreglar la carretera, que está de pena. Pero no, gastarán el dinero primero en un teleférico y después no habrá dinero alguno para otras obras más importante. En fin...

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  10. Ah! por supuesto que mantener cerebro y cuerpo activo es necesario para el bienestar personal, y si no se pasa de una edad, por lo menos se ha intentado llevar una vida lo más saludable posible, y creo que eso la puede ayudar a ser más plena.
    Un saludo

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