sábado, 27 de noviembre de 2010

Contraseñas e instalaciones


Noche toledana y mañana de perros. Hay que ver de qué manera tan tonta uno se puede acarrear sufrimientos sin sentido. Pues nada, que cerca de la una de la mañana me puse a instalar el Ubuntu 10.10, algo que hay que tomarse con cierta filosofía. La instalación es de lo más sencillo que te puedas imaginar mientras tomes algunas precauciones elementales. Primero está la cuestión del arranque desde el DVD. Pues nada eso está chupao... pero asegúrate de que realmente lo has hecho bien: F2 (en algunos Supr) mientras empieza a arrancar, luego Boot, pero ¡ojo!, dice allí que para cambiar el orden del arranque se dé a la tecla +, pero resulta que la tecla + en el teclado americano es nuestra ?... Bueno, suponemos que lo hemos conseguido. Todo muy bonito, que si cómo te llamas, en dónde vives (la zona, vamos) por aquello del reloj, qué idioma hablas... Todo muy fácil y bonito. Yo ya no me meto en cuestión de particiones, porque tengo muy malas experiencias con ese tema; así que ¡el disco entero! y que se vaya todo al c... Pero aquí vino la trampa. Si no te fijas muy bien en la pantallita y escoges cuidadosamente en qué disco lo quieres instalar te pasará lo que a mí. Como primera opción, al parecer, venía el pen drive de 4 gigas que tenía metido en un USB. Yo le dí tranquilamente al Enter y se puso a instalarlo ¡en el pen drive! Luego, claro, tenía que bajar actualizaciones y otras gaitas... total que hasta la una y media de la mañana pasadas. Yo ya empecé a sospechar que algo malo ocurría por aquello de la lucecita que parpadeaba, que era la del pen drive y no la del disco duro. Claro, cuando llegó la hora de reiniciar pues...problemas; que si el GRUB y no sé qué otras triquiñuelas. Esta mañana volvimos a la carga palpándome la ropa por si acaso. Todo muy bonito... se instaló perfectamente. Solo que a la hora de bajar actualizaciones me pide la contraseña, ¡puñetera contraseña! Yo hubiera jurado que había puesto ...., y me había dicho que muy bien, que la contraseña era fair, vamos, como Fair lady, o sea que bien; podía haber dicho también fine o great, que son cosas que dicen siempre, o good boy!. Pues no era fair ni nada, porque luego resultó que no había manera de seguir adelante. Total que vuelta a instalar... El disco duro lo debo de tener agotado... Sí, ahora funciona, pero no te fíes demasiado y toca madera. ¿Vale la pena pasar todos estos tragos para dejar las cosas más o menos como estaban? Tengo mis serias dudas porque hasta ahora no he notado diferencia alguna con lo que yo ya tenía... Pero ya contaremos más historias.
Ah, la ilustración de arriba es cosa fina, debe ser una maqueta o un dibujo, probablemente hecho por ordenador, de la catedral de Chartres, una de las más clásicas del gótico francés.

4 comentarios:

  1. ¡¡Caramba, Mirlo!!, pues sí has pasado un "ratito" algo complicado.
    Un saludo

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  2. Pero ahora viene lo mejor. ¡Me parece que he "descubierto" lo que estaba buscando! Poder arrancar desde el pen drive. En el boot le he puesto como primera opción el pen drive y detrás el disco duro: total que me ha arrancado sin problemas... Lo que todavía no sé bien si lo que ha arrancado es el lápiz o el disco duro. Ya te informaré...

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  3. ¿Vas solucionando los "problemillas" informáticos?.
    Un saludo

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  4. Bueno, solucionar me parece que no soluciono nada. Se solucionan solos o no se solucionan de ninguna manera. Todavía hace un par de días padecí una "catástrofe" de internet. No sabes por qué sucede ni por qué deja de suceder. Y ahí seguimos... A ver si se me ocurre algo que comentar, que no sea el problema de los controladores aéreos, porque eso ya está bien comentado. Saludos , Ana María.

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