miércoles, 2 de junio de 2010

Las distribuciones de Linux

Me parece que la forma más fácil de instalar el Ubuntu - por ejemplo - en tu ordenador, consiste sencillamente en acercarse al quiosco más cercano y pedir la revista Mundo Linux - del mes de mayo, claro, que ya pasó - o quizás Linux Magazine del mes de junio. De cualquier manera estas revistas traen siempre alguna distribución consigo; si no es Ubuntu es Debian, si no, Fedora o Linux Mint, etc. Todas son equivalentes, todas son Linux y traen los mismos programas y aplicaciones básicas. Vas a tu ordenador, entras al ... ¿cómo se llama?, es decir, a configurar el arranque dándole a la tecla F2 o a la Supr., etc. Algunos eso no lo saben. Se trata de que arranque desde el DVD, no desde el disco duro, y suponiendo que tienes DVD no solo CD, porque desde el CD no solucionamos nada. Pues al arrancar, entras al nuevo sistema, generalmente en forma Live, es decir, sin instalarlo. Lo pruebas, curioseas, compruebas que conecta a Internet, miras qué programas y aplicaciones trae consigo - de todos modos se pueden bajar desde los repositorios todas las que quieras, si te interesa - y si te gusta pues lo instalas en tu disco duro dándole al botoncito que aparece en la pantalla. La instalación se puede hacer conservando Windows o cogiendo el disco entero. Conservar Windows quizás es lo más indicado, pero si te decides a coger el disco entero no pasa nada y la instalación es mucho más sencilla. La instalación tiene 7 pasos y todos son muy sencillos, excepto cuando quieres conservar otros sistemas, porque entonces te arma el lío con las particiones y espacios de trabajo y no sé qué leches. El problema está en hacerlo compatible con Windows. Hay un programa que se llama Wine, que presuntamente puede hacer correr una aplicación Windows en Linux. Yo nunca lo he visto muy claro, pero algunas sí que han corrido. Pero, en fin, ¿vale la pena conservar Windows? Diríamos como aquella: ¿Qué tiene ella que no tenga yo? Pues para los trabajos más normales como son los de Office no interesa nada Windows por varias razones; el paquete que trae Linux es exactamente correspondiente con el de Office, y más aun, puedes guardar tus trabajos en formato .DOC, por ejemplo, y puedes leer cualquier escrito que venga con ese formato. Para el tema de fotografía y Photoshop y todo eso pues tampoco, pues Linux viene equipado con Gimp y otros programas excelentes. También funciona Excell en modo Linux y Power-Point, como hemos dicho antes. Yo el único escollo lo veo en el tema películas: el dichoso Totem funciona cuando funciona, mientras que el K-Lite aquel de Windows no fallaba jamás. En fin, habrá que "estudialo". Para los programadores el compilador de GNU que viene con Linux es excelente y, en general, cuando aprendes a usar los comandos de la consola te conviertes en un señor de la informática; casi no hay cosa que no puedas conseguir. Windows es muy popular porque hay mucho escrito para él y porque casi no te tienes que mover de la pantalla gráfica. Respecto de Internet no hay absolutamente ninguna diferencia entre los dos sistemas; son los mismos navegadores: Firefox, Google-Chrome, Opera,... El que no está, claro, es el de Windows - se me ha olvidado hasta su nombre... -. Pasa como con la canción aquella: "Se me olvidó tu nombre...". Bueno, pues por hoy basta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario