domingo, 23 de mayo de 2010

Sobre dos maneras de escribir


Pues sí, lo recomiendo: poner música de fondo para escribir; pero, claro, música suave y armoniosa, que no distorsione la mente. Crea, efectivamente, un ambiente, que nos inspira y nos hace sentirnos mejor. Me gustaron las explicaciones que daba Paco Umbral - que en gloria esté - sobre la forma en que él se inspiraba para escribir sus columnas en los periódicos. Primero, mientras desayunaba, leía los periódicos, que probablemente le ofrecían el tema para su colaboración. Luego paseaba algo por la casa hablando probablemente consigo mismo, luego realizaba algunas "operaciones" fisiológicas necesarias, además de afeitarse y cosas por el estilo, cosas que, según él, activan mucho la imaginación y la inventiva. Y solo después de esta "sólida preparación" se sentaba a escribir. Un par de horas y asunto despachado. Y una vez escrito lo escrito, no lo releía más.  Es una buena manera de terminar el tema.
Balzac, al parecer, escribía de otra manera. Nos lo cuenta Stefan Zweig en la magnífica biografía, que nos dejó - inconclusa - sobre el gran novelista. Balzac escribía de noche, desde las siete de la tarde hasta las siete de la mañana del día siguiente. Tomaba mucho café - algo que seguramente le hizo mucho daño a la larga - . La noche era su momento sagrado, su período creativo, solo, en silencio, con sus figuras y sus historias, con sus magníficas narraciones, diálogos y descripciones. Entrada la mañana le traían las pruebas del día anterior para corregir. Pero no corregía, más bien reconstruía, prácticamente las reformaba de tal manera - se pueden ver algunas páginas anotadas por él - que las rescribía. Así llegaba al mediodía, más o menos. Los acreedores eran detenidos en la puerta por su criado. Él se escondía como podía, porque toda la vida vivió con deudas. Luego comía y a continuación echaba su siesta, que era prácticamente su único sueño, una siesta de tres o cuatro horas. Y luego vuelta al trabajo. Bueno, eso lo hacía en sus períodos creativos. Publicada la novela, disfrutaba por una temporada de la vida social en forma más bien fastuosa.
En fin, ya se sabe, los grandes genios tienen sus maneras. El de la foto no soy yo, ¿eh? Es Balzac.

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