jueves, 20 de mayo de 2010

Notting Hill



Pues seguimos de películas: Notting Hill. Por supuesto, ya la había visto, creo que otras tres veces, y la primera en pantalla grande. Pues como casi me la sé de memoria, me dediqué esta última vez a analizarla. Es otra manera de ver cine, como crítico implacable. Lo primero en que reparé fue que lo más importante de la película son los diálogos, y en la televisión por alguna razón - para mí que son las traducciones y la dicción de los traductores - se perdían muchas palabras, lo cual es una pena. No me viene la palabra que se utiliza para esto,...el doblaje. De un tiempo a esta parte quieren hacerlo tan "natural" que no se les entiende apenas, hablan entre dientes, emplean a veces palabras vulgares, que probablemente no estén en el original. Casi prefiero oírlos en inglés, eso sí, con sus letreritos abajo, que aguantar a estos nuestros "dobladores". Por lo menos oyes las voces originales. Y de paso aprendes algo de inglés, que no nos sobra nada. Pues si, la película encantadora, aunque, claro, no es como la primera vez. Hay escenas logradísimas, como la cena de cumpleaños en casa del hermano de William, y el "consejo de guerra" que se tiene al final de la película en aquel bar, cómo se mueve la cámara y va enfocando a los distintos personajes. Una gran lección general de la película es aquello que dice Anna Scott de que "la fama no es real", las personas reales son de carne y hueso, no son seres inmortales, que no padezcan como los demás e incluso más, porque la fama trae consigo muchas servidumbres y el dinero no hace mejores a las personas. Ser actor o actriz constituye un trabajo duro y muy exigente y competitivo y aparte de esto lleno de complicaciones, hasta legales, todas esas estipulaciones, que previamente han de quedar claras y hasta por escrito. En fin, que como me decía uno, ningún trabajo es bueno... Solo los hay menos malos. ¿Te imaginas pasarte toda la vida de dentista, por ejemplo, o de empleado de un banco? Bueno, es un decir. El comentario que hace Anna Scott sobre sí misma el día de la cena es bastante revelador. Otra cosa que me llamó la atención es ese arte de sugerir que tiene el cine: algunos 'cuadros' no duran más de 2 o 3 segundos bien medidos, y sin embargo en ese poco tiempo te ha contado o descrito, más bien sugerido, un montón de cosas. Es el "poder de la imagen". En una novela necesitarías para hacer eso mismo por lo menos un par de páginas. Aunque también en la literatura existe el arte de sugerir. Bueno, pues nada, que se lo pasa uno bien con estas historias amables, que, claro, en el cine americano, siempre terminan bien. Es el "Happy end" que nos deja a todos satisfechos y más reconciliados con la vida. Aunque sabemos que en la vida real las cosas no están tan bien hiladas, sino mucho más desbaratadas.

3 comentarios:

  1. Esta no la he visto pero los comentarios sobre el doblaje... toda la razón! yo prefiero verlas en versión original, te da mucha más idea del "espíritu" de la película, es otra cosa... bueno, el otro día estuve viendo una peli de unos chicos gitanillos y sinceramente no entendía nada, hubieran tenido que subtitularla también :-) A veces me pasa lo mismo con las argentinas, que me encantan!! creo que también a veces el sonido es malo. Besos

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  2. Hola Su.- Gracias por tu comentario. Bueno, supongo que en inglés me llevas mucha ventaja. Es todo un lujo esto del inglés. Yo pertenezco a una generación en la que no se valoraba todavía suficientemente. Hoy es el idioma del mundo, sin duda alguna; y me parece que a los de mi edad en lo que nos queda de vida ya no vamos a poder con él. Pues te recomiendo la película. Es muy agradable. Saludos. Mario.

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  3. No creas, lo he olvidado casi todo... si no se utiliza se olvida, si son por ejemplo americanos no se les entiende casi nada... . Me gustan las versiones originales pero subtituladas...

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