lunes, 1 de marzo de 2010

Pedroveya

Este pueblecito parece de ensueño y lo es. Es como un valle escondido, al pie de las altas cresterías del Aramo, entre bosques y prados. A él hemos accedido por la mítica senda de las Xanas, un desfiladero no muy largo, pero sí muy profundo, por un caminito estrecho, tallado en la roca, que te inspira cierto respeto. La verdad es que yo caminé por el desfiladero solo con el secreto deseo de que se acabara cuanto antes. Y al final se acabó, efectivamente; llegamos a unos bosques en los que nos encontramos con unos simpáticos perros, uno de cuyos representantes tenemos ahí en la foto, que cuidaban, ellos solos, un rebaño de ovejas, y nos abrimos finalmente a este panorama, que te quita no solo el hipo, sino aun el miedo, y te produce una indefinible sensación de paz. ¡Pedroveya! En ese lugar se puede comer muy bien en casa de Generosa y disfrutar de una amable acogida. Bueno, pues esto parece tomado de una guía de turismo, pero en realidad ha sido mi experiencia de esta mañana. Son los pequeños lujos que uno se puede permitir.

2 comentarios:

  1. Pedrobello se podría llamar, que sitio más bonito!

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  2. Sí, es un lugar precioso. Además cerca de Oviedo. Creo que los fines de semana es muy concurrido. Gracias por tu comentario. Mario.

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