miércoles, 20 de enero de 2010

Sobre el cerebro y su plasticidad



Pues esto de la plasticidad del cerebro me tiene más que intrigado. ¿Qué queremos decir con esto de la plasticidad? Claro, yo no sé mucho de esto – en realidad, no sé mucho de nada -, pero parece ser que el cerebro no es como una máquina rígida, que está preparada para hacer solo determinados trabajos, sino que se parece más bien a un ordenador. El ordenador es programable, ante todo programable. En principio no está pensado para nada en concreto, como no sea arrancar y entenderse con algunos periféricos, como la pantalla o los discos, por ejemplo. Pero mediante programación puede hacer casi de todo: puede almacenar y presentar imágenes, mandar y recibir mensajes, puede dibujar y pintar, hacer música… y hasta controlar a una máquina, a un robot. Es programable. Esta es su gran baza, algo que lo distingue de cualquier otra máquina. Esta idea de almacenar un programa fue la idea más genial de toda la historia de la informática. Al principio a estas máquinas se las programaba cada vez, para hacer una muy determinada tarea, generalmente un cálculo aritmético. No eran capaces de hacer más que aquello para lo que estaban construidas y preparadas. Pero a uno de aquellos primeros matemáticos, creo que Von Neumann, se le ocurrió hacerlas programables… Este fue el comienzo de una nueva era. 
Pues bien, el cerebro también, al parecer, es programable. En principio, en el cerebro residen los centros más importantes para mantenernos vivos – viene a ser esto como el arranque del ordenador - . Ante todo es preciso asegurar la vida del individuo y la continuidad de la especie. En ese nivel no caben aventuras; todo eso está programado estrictamente, es autónomo e inconsciente, y en ello no nos diferenciamos apenas de cualquier otro organismo más o menos próximo en la escala animal. Pero luego hay un cierto margen en el que cabe el aprendizaje. Esta es la palabrita. Podemos aprender, que es tanto como programarnos, crear una serie de circuitos que nos proporcionan habilidades, destrezas, capacidades. ¿Cómo se realiza esto físicamente? Creo que ahora se está empezando a entender. Hasta ahora simplemente hablábamos de memoria, imaginación, voluntad, concentración, etc. Pero, evidentemente, por medio del entrenamiento, nosotros vamos adquiriendo facilidad, una serie de mecanismos que tienden a convertir nuestros actos en automatismos. Hemos adaptado nuestro cerebro a esas acciones. Y el programa una vez establecido tiende a hacerse autosuficiente, independiente, automático: Pensemos en un pianista, un conductor, una bailarina, una mecanógrafa, en el dominio de un idioma, en un matemático, un operario de una fábrica, una cajera,… Ya no tienen ni que pensar. Sus actos son rápidos, precisos, sin vacilación, funcionan “como una máquina”. Han adquirido unos automatismos mediante el entrenamiento, la repetición de actos, Claro, el concepto de plasticidad nos lleva mucho más allá; incluso en el caso de daños severos de áreas enteras, hasta de todo un hemisferio, las restantes partes del cerebro pueden adaptarse para sustituir esas zonas dañadas. Esto es mucho más impresionante. Volvemos a aquella vieja cuestión de si los “genios” nacen o se hacen. Pues parece que más bien se hacen; si tienen, claro está, los estímulos necesarios y la educación más acertada.

4 comentarios:

  1. Hola Mario, muy interesante tu artículo. besos

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  2. Pienso, quizá de forma errada, (porque muy a mi pesar, soy de las personas que saben nada de mucho y mucho de nada), que la inteligencia no es una mera secuencia repetitiva para adquirir conocimientos, a ésto yo lo llamo cultura o experiencia, como tú bien dices, eso es maquinal solamente. Creo que la inteligencia va más allá y tiene un punto innato(programas de fábrica). ¡Claro!, es sólo una opinión personal.
    Me ha gustado mucho tu artículo. Un abrazo

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