jueves, 31 de diciembre de 2009

Meditaciones para los días de frío (2)



Otro punto de meditación con relación al futuro es el de la “supertecnología”. Es el más popular. Fantaseamos con robots, máquinas voladoras, viajes espaciales, intergalácticos, y cosas por el estilo. Se habla de instalar laboratorios y observatorios en la luna, etc. Y la cosa no va de broma. Se camina firmemente en esa dirección. La prueba está en los millones de dólares que todos los años se invierten en ese campo. Lo de los robots es una cosa bien real y está ya presente en nuestra vida actual. Muchas de las máquinas que usamos diariamente se pueden llamar robots: la lavadora, el microondas, el friegaplatos..., pero hay otros muchos, mucho mas “sofisticados”, desde los pilotos automáticos a los satélites artificiales o las computadoras industriales. Y la cosa va cada vez a más. No sé dónde leí yo que para dentro de no muchos años, en este mismo siglo, la mitad del trabajo será realizado por robots – y casi la otra mitad por las mujeres (!), un dato extraño, que no acabo de entender -. Según esa estadística, que tengo que revisar, - se me ha esfumado la página, además estaba en inglés e igual la entendí mal - ¿a qué nos dedicaremos los hombres? Pues no sé...supongo que a construir más robots, a mantenerlos y a divertir a las mujeres, - digo yo - que son las que seguirán trabajando. Quizás ese dato estaba relacionado con el “imparable” ascenso de las mujeres en la vida pública y profesional. Tanto están subiendo que al final son las únicas que van a seguir trabajando. Los hombres preferiremos que “trabaje Rutton”. En fin, esto puede ser una fantasía, pero algo hay, como veremos luego.
Un campo especialmente preocupante es el de la biología. Será, seguramente, el gran futuro de la ciencia. Y digo preocupante, porque cabe la manipulación de algo especialmente delicado, como es la vida y el ser humano. Actualmente estamos superpreocupados con el cambio climático y el calentamiento global, algo real y que no es niguna broma, por más que algunos se empeñen en convertirlo en un tema puramente propagandístico y “fantástico”. Pero ¿qué pasa con el mundo de la genética? Existe la ingeniería genética, la inseminación artificial, la fertilización “in vitro”, la clonación, y otras prácticas que se hacen ya habitualmente con  animales. Son las llamadas Tecnologías de Reproducción Asistida. Hace ya más de 30 años que se están desarrollando, aunque algunos apenas nos habíamos enterado. ¿Quién me dice a mí que muchas de esas prácticas y conocimientos, que ya son corrientes con animales, no se extenderán completamente a los seres humanos? ¿Llegará el día en que “diseñemos” seres humanos en el laboratorio y que los “fabriquemos” enteramente, más o menos como se fabrica un robot, eso sí, con métodos puramente biológicos, no mecánicos, pero con algún que otro chip que facilite las cosas? ¿El mito de Frankestein y de “Un mundo feliz” se hará realidad?
Sabemos – como he dicho antes - que se puede hacer inseminación artificial, y hasta fecundación “in vitro”, y que existen “bancos de semen”, lo que no tengo claro es si se puede “simular” artificialmente una gestación. Parece ser que se está tras ello y que ya lo han conseguido en parte con una cabra. Ya no están muy lejos de nosotros entonces. A todo se llegará, digo yo, y “todo puede ser, amigo Sancho”. Imaginemos la situación. Como para un bestseller de ciencia-ficción. Se encarga un niño, pero nada de azares ni de esfuerzos especiales, nada de embarazos, riesgos y dolores. Por métodos “limpios”. Se encarga, se proporcionan los “materiales”, si es necesario, se paga, o dejamos que lo pague la Seguridad Social, se espera unos meses, y “aquí está el niño nuevo”. Niño o niña. Esa es otra. Claro, que hasta ahora solo se emplean esos métodos o se investiga sobre ellos “por razones médicas”, para los casos en que no se puedan tener hijos “naturalmente”. Uno de los escrúpulos, más bien curioso, que se alega, por ejemplo, contra la ingeniería  genética – hacer niños a la carta – para el día, claro, que eso se pueda hacer con seguridad, pues tienen que pasar todavía unos cuantos años, es que “eso acentuaría las diferencias entre ricos y pobres”, pues el tal niño “diseñado” resultaría muy caro y los pobres no podrían permitirse esos lujos. Bueno, sería un niño – mejor una niña - “de cine”, de ensueño, aunque ahora a mis alturas todos los niños/as me parecen de ensueño. Pero dejemos estos temas un tanto “peligrosos”. ¿Qué dicen las feministas ante esta problemática?
Vamos a pasar entonces a otro tema, no sé si maś amable, pero sí más “excitante”, aunque no menos peligroso. ¿Qué va a pasar con el feminismo y el imparable ascenso, del que hablábamos antes, de las mujeres en la sociedad? Esto será un nuevo capítulo de esta serie.

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