lunes, 21 de diciembre de 2009

Matar un ruiseñor



Pues he terminado el libro "Matar un ruiseñor" de Harper Lee. Estas novelas o libros autobiográficos - puesto que este lo debe ser en gran medida - al principio te desorientan y sientes más de una tentación de dejarlos apenas empezados. Tardas un montón de páginas en ponerte al hilo, ver de qué va, distinguir a los personajes, enterarte de qué tienen que ver unos con otros, etc. A esto debe de contribuir también no poco el ser traducciones, a veces como forzadas, de un idioma ajeno, e historias también de un ambiente o un mundo que desconocemos. En fin, a trancas y barrancas debí de llegar como a la página 100, y a partir de ahí me empezó a gustar el libro. Y al final me ha dejado un buen sabor de boca. Por algo fue premio Pulitzer allá a principios de los 60' y fue llevado al cine, nada menos que con Gregory Peck de protagonista, y obtuvo tres Oscars. El personaje realmente atractivo es Atticus, el padre de Scout, que viene a ser la propia narradora. Atticus es la estampa del "perfecto caballero" americano: honesto, prudente, firme, valiente, humanitario, respetuoso de la ley y de la persona humana, "amante de los negros", es decir, antirracista,... Es un tipo perfecto. Se hace realmente simpático. Hay otras historias paralelas y retratos de personajes muy acertados: Calpurnia, Jem, Heck Tate, Cuninngham, miss Maudie, miss Alexandra, miss Stephany, Bob Ewell, Dim, el juez Taylor, etc. Los capítulos culminantes son los dedicados al juicio de aquel pobre negro, Tom Robinson. Ahí la novela se hace realmente interesante. Supongo que en la película serán también los momentos culminantes. Yo la vi hace muchos años y casi no recuerdo nada. Pero en la novela son de verdadero suspense, unos seis o siete capítulos, en los que realmente no sabes cuál será el desenlace, con una narracción pormenorizada y muy acertada. Es como si estuvieses realmente asistiendo al juicio. El final es también inesperado, con la aparición súbita de aquel misterioso personaje, Boo Bradley, que resulta ser "el ruiseñor", a juzgar por una de las frases finales: "hubiera sido una cosa así como matar un ruiseñor", algo que no se debe hacer, como nosotros decimos de las golondrinas. En fin, es uno de esos libros que te llegan a "coger" y que no puedes dejar. La narracción se refiere a los años de la gran depresión, los años treinta, y la acción tiene lugar en un estado del sur, Alabama. Lo que es extraño es que la autora, con tan grandes dotes de narradora, no haya escrito nada más. Supongo que se casaría, tendría hijos, etc., y ya no tendría tiempo para "tonterías". En fin, es una broma.

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