lunes, 2 de noviembre de 2009

La tercera muralla, de Alfonso X (siglo XIII)

Esta mañana hice mi excursión cultural y nostálgica ciñendo completamente la antigua muralla de Alfonso X el Sabio. Como vemos en los mapas antiguos, esta muralla está perfectamente definida, lo que pasa es que la mayor parte ha desaparecido, pero se conserva todavía muy bien, aunque da una cierta impresión de abandono, una parte sustancial y más que sustancial de ella. La excursión puede empezar en la esquina de la Universidad frente a la Plaza de Porlier, donde estaba la Fortaleza y el arco del mismo nombre, luego se camina hacia la Plaza de Riego, donde nos encontramos con un pequeño vestigio, apenas cuatro metros de la muralla, pero con su placa allí bien puesta, junto a la librería Ojanguren. Si mal no recuerdo, ahí había todavía cuando yo era niño bastante más muralla, porque estaba la casa de un cazador amigo de mi padre, Piñuela (?), con un patio, donde guardábamos el perro, el inolvidable Pulp, que una mañana desapareció misteriosamente, probablemente porque ladraba. Algún vecino insomne quizás le quitó la cadena y le abrió la puerta... Recorrimos todo Oviedo mi hermano y yo buscándolo. Pero todo fue inútil. Pues seguimos ahora por la calle del Peso, nombre sabroso, hacia la actualmente llamada Plaza de la Constitución, que toda la vida fue del Ayuntamiento. Vamos extramuros, la muralla nos queda constantemente a la izquierda. En la calle del Peso hay un trocito pequeño, que parece una tapia, pero es la venerable muralla, casi en ruinas. Me temo que ese trozo va a tener poco futuro. En uno de sus huecos anida una paloma blanca, a la que saludé esta mañana. En la Plaza del Ayuntamiento está el arco, el arco de la antigua puerta principal, el Arco de la Plaza, donde hay dos inscripciones, una del XVIII y otra del tiempo de Franco. A partir de aquí el camino no está tan claro; hay que ir por la Plaza el Sol hacia la entrada de Trascorrales y seguir hacia el Postigo Alto. Por esta zona del Postigo creo que hay también restos a juzgar por las casas, que dan la impresión de estar edificadas sobre la muralla. Luego cogemos la calle Paraíso donde se ve perfectamente la vieja y venerable muralla. Desde luego no es piedra de cantería, la piedra está ennegrecida, la calle no es muy agradable, más bien parece una "ronda" de esas extramuros - lo es exactamente - y da un poco de tristeza, pero son más de cuatrocientos metros de purita muralla, con más de diez metros de altura en algunos sitios. Pero toda esta zona parece estar abandonada, ni una triste placa, y sobre ella aparecen edificios completamente discordantes y arquitectónicamente, al menos para mí, de pésimo gusto. En fin, una pena. Así llegamos a la esquina de Azcárraga con Jovellanos, donde estaba la puerta de la Noceda. O sea que se conserva íntegra entre dos puertas, la del Postigo y la de la Noceda. A partir de aquí sigue la muralla como parte del convento de las Pelayas hasta la entrada de la calle del Águila; también aquí da la impresión de abandono. Luego podemos continuar para terminar nuestro periplo hasta la entrada de la calle Mendizábal y la Plaza de Porlier. Este es el más puro Oviedo medieval, ceñido por la tercera muralla, porque de las otras dos no deben de quedar ni rastros. Pues una mañana entretenida. Estas excursiones es mejor hacerlas cuando apenas hay gente, temprano, así uno puede mirar, contemplar, y sacar fotografías sin llamar la atención.

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