viernes, 27 de noviembre de 2009

Carta al gran Jefe



Pues ya he localizado la célebre carta del Jefe Indio de Seattle al "Gran Jefe de Washington", del Estado de Washington en el noroeste de EEUU. No es una bendición como creía yo, es una carta, que según explican en esta página constituye el más precioso documento ecologista. Como es muy larga no la voy a poner aquí. Pongo la dirección: http://www.guelaya.org/textos/jefe indio.htm Vale la pena leerla. Pues sí, es verdad que nosotros formamos parte de nuestro entorno natural y que no lo debiéramos olvidar jamás. Si no, corremos el peligro de encerrarnos en sótanos o en pisos con aire acondicionado, bajo techos perpetuos, en lugares sin ventanas. No estamos ya muy lejos de eso. Recuerdo una película que debe ser famosa - no recuerdo su título - de esas "carcelarias" que llamo yo. Los presos nunca veían el cielo. Aun el "recreo" lo tenían en un gimnasio o polideportivo. Como "premio especial" se les concedía salir a un pequeño patio entre edificios altos para respirar unos minutos el aire libre y ver el cielo, aunque estuviese encapotado. Y aun ese premio era manipulado, comprado e injustamente repartido. Pues algo asi nos va a acabar pasando a nosotros, pobres habitantes de la ciudad. ¡Cuántos de nosotros pasamos a veces el día entero bajo techo, en casa, en las oficinas, en las fábricas,... y no tenemos la suerte de ver ni un árbol, ni un monte, ni un pedazo de prado! ¡Cuántos de nosotros no vemos el mar a veces en años, ni un animal salvaje, ni un pájaro, como no sea algún gorrión o alguna paloma de estas ciudadanas! ¡Oh prodolor! Debiéramos de reaccionar. Es verdad que en nuestras ciudades hay cada vez más parques y más grupos de caminantes y montañeros, pero para muchos el daño ya está hecho, y es mental. Ya no sienten ni siquiera el deseo de dejar el asfalto. No saben caminar más que lo suficiente para ir de un bar a otro. No me extraña que haya tanta gente rara en este nuestro pobre mundo.

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