domingo, 25 de octubre de 2009

¿Iovetum, Iovedicatum o Iovidatum?

Pues dándole vueltas al origen de Oviedo me encontré con esta página que debe ser de las mejores que se pueden consultar sobre el tema: http://ovetum.blogspot.com
Una de las cosas que dice ahí es que el famoso Lucus asturum podría ser sencillamente Oviedo, quizás más exactamente Lugones. Pues al final se me ha impreso en la imaginación que ¿por qué Iovetanum y no sencillamente Iovetum? Claro, está lo de "Ovetdao", pero también está lo de Oveto, sin más. Me pregunto si en latín cabe ese término. Tendré que ir a por el diccionario de De Miguel, que debe ser el mejor todavía que existe. ¿Y no podría ser Iovetanum un gentilicio que designara a alguien o algo que procediera de Iovetum? También decimos Toletum y toletanum. Pues acabo de oir que por el Sueve hay un lugar llamado justamente Lloveto (!) La cita de Plinio se refiere a un tipo de plomo negro llamado iovetanum, es decir, ahí se emplea como adjetivo. Sabemos de sobra que Iovis, de donde viene nuestra palabra Jueves y Jove se refiere al dios Júpiter. También caben, y esto no lo digo yo sino Escobar García, Iovedicatum, Iovedicatu, Ovetdao, o Iovidatum. En fin, todo esto son especulaciones, desde luego. Pero primero se especula y luego se buscan pruebas. Pero lo que cada vez aparece más claro es que Oviedo estaba romanizado y existía ya muy probablemente antes de Máximo y Fromestano como fortaleza, como Oppidum, Lucus o simplemente Locus. ¿No es lógico?. Repito lo que dije el otro día: ¿Después de 700 años que entraron aquí los romanos y con tantos restos diseminados por toda Asturias, ¿no es lógico que Oviedo situado en el centro mismo de Asturias y en el cruce de dos vías principales estuviera romanizado? Pruebas bastante importantes son las minas que existen por aquí y que fueron explotadas por los romanos. El famoso plomo negro, según he oído, existió desde tiempo inmemorial en la zona de los Picos de Europa. Pero el mercurio fue explotado por los romanos aquí mismo, en Mieres.
Pues ahí arriba tenemos la fachada del Palacio episcopal, que actualmente no se debe usar para nada, porque el edificio que está destinado a oficinas del obispado es el que asoma al fondo. ¡Qué magníficos paños de pared de piedra! Es lo que más me admira de estos edificios antiguos hechos a conciencia, como verdaderas obras de arte. Piedra a piedra... Pues parece que se pueden localizar incluso las canteras de las que fueron extraídas estas piedras, que luego fueron transportadas en carros de bueyes, talladas una a una y amorosamente colocadas para formar esos sólidos y perfectos edificios. ¡Qué buenos tiempos aquellos!

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