miércoles, 21 de octubre de 2009

El Bombé


Pues mira por dónde. Resulta que del Bombé y del Parque San Francisco ya habla Palacio Valdés así con todas las letras en El Maestrante, novela escrita en 1893. El ambiente que describe Palacio Valdés se supone que es anterior a esa fecha, así que ya tenemos a ese paseo, que es una gloria lo mismo para los niños que para los jubilados, con bastante más de 100 años de antigüedad, que es lo que a mí me interesa constatar. Creo que Clarín también habla en La Regenta de ese mismo paseo, pero es más difícil de demostrar, porque resulta un poco más retorcido. La Regenta fue escrita en 1884-1885. Lo que resulta curioso es que Oviedo glorifique tanto a Clarín, que, al parecer, puso a parir, como se dice vulgarmente, a sus conciudadanos de aquellas lejanas fechas. Deben ser los "progres" los que han dado este giro de 180 grados. Aunque bien visto, o bien leído, a mí no me parece tanto. Yo he leído La Regenta casi tres veces y no advertí esa "crítica acerba" de la que nos hablan los críticos, que probablemente a su vez hablan de oídas. Porque todos esos que tienen que informarnos de novelas y películas me sospecho que muchas veces ni las han leído ni visto. Simplemente copian otras informaciones pescadas aquí y allá. Pues fuera como fuere ahí está el Bombé. Lo que me intriga es la palabra. ¿De dónde habremos sacado semejante barbarismo? Pues del francés, está claro. Resulta que bombé significa simplemente abombado, es decir, en forma de bomba o de bombón. Lo que yo no acierto a ver es donde está el abombamiento del Bombé. Como no sea en los extremos... O a lo mejor ¡el bombé es el quiosco de la música!, que dió nombre al paseo y tiene esa forma redondeada, de bombo. Todo puede ser, amigo Sancho.

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