viernes, 2 de octubre de 2009

El África Central

Bueno, pues ¿qué voy a contar hoy? Estoy releyendo, creo que por tercera vez, El Nilo Blanco de Alan Moorehead, que fue declarado en su momento "el mejor libro de viajes del año". Cuenta toda la historia de Speke y Grant, Burton, Stanley y Livingstone,... además de la heroica resistencia de Gordon en Jartum. Desde luego el libro es de los que no se te caen de las manos. Pues digo yo que mucho salvajismo ha habido en la historia de la humanidad. Me refiero a las matanzas del tal Mutesa, aquel soberano del reino de Buganda, en la actual Uganda. Pero aquello debía ser moneda corriente en aquel entonces por toda el África central. Está también el tema del tráfico de esclavos, algo que duró, al parecer, miles de años. Ya los persas hace cerca de tres mil años importaban esclavos negros para sus plantaciones de caña de azúcar, esclavos que "reponían" convenientemente cada pocos años, porque sencillamente se les morían debido al excesivo trabajo y la mala alimentación. Los negros tienen la "mala suerte" de tener un físico admirable, son altos y fuertes, tienen una magnífica estampa. Yo los veo por aquí, por Oviedo, andando por las calles. Podrían ser unos atletas estupendos, jugadores de baloncesto o de cualquier otro deporte. No es, por lo tanto, raro que en todas las épocas se hayan fijado en ellos para dedicarlos al trabajo. Como por otra parte nunca llegaron a alcanzar en África un nivel fuerte de organización y cultura, pues pasó lo que pasó. No se pudieron defender de los negreros. Aunque también parece ser que ellos mismos, los jefecillos y caciques locales, contribuyeron y colaboraron primero con los árabes y luego con los europeos a realizar ese trabajo. Estos son los grandes pecados de la humanidad, además de las guerras, claro.

2 comentarios:

  1. El otro dia oi decir que la historia de la humanidad se resumia en la lucha entre amar y la incapacidad de amar. Bueno, si no era así era algo parecido. Si logro la frase exacta, te la paso.
    Monna

    ResponderEliminar
  2. mariohevia@hotmail.com4 de octubre de 2009, 4:21

    Para nuestra sensibilidad actual hay cosas increíbles, el desprecio que se ha tenido por la vida humana, la insensibilidad y la crueldad, tal como leemos en la historia,...A veces yo pienso que toda esa maldad no proviene tanto del mismo ser humano como de las situaciones que se han creado. Por ejemplo, las cosas que se hacen en una guerra no se hacen en tiempo de paz. Parece que en ciertos momentos las cosas son inevitables; por ejemplo, para librar a los indios de aquellos trabajos de las haciendas en la recién descubierta América se importaron negros. Entonces el mal está en las situaciones que aparentemente - e incomprensiblemente - "legitiman" esas barbaridades. ¿En nombre de qué se pueden legitimar esas cosas? Yo creo que el primer valor está en la persona humana. Y esto es lo que está enseñado en el evangelio, me parece a mí.

    ResponderEliminar