viernes, 4 de septiembre de 2009

Hathor, "reina de Occidente"



Pues vaya montaje para el paseíllo de Fernando Alonso por el centro de Oviedo. Francamente a mí esto me parece ridículo. Gastarse una millonada, mover a tanta gente, cortar el tráfico o hacerlo dificultoso durante más de tres días, todo para esta simple exhibición. Además algo así como un poco provinciano. ¿A qué viene esto? Pues hablando de otra cosa, me lo paso muy bien con todas esas historias de las mitologías antiguas. ¡Qué imaginación tan fecunda tenían aquellos pueblos! Claro, sus dioses y sus religiones eran a la vez un reflejo de sus propias vidas y de su cultura, por una parte, y, por otra, de la idea que se hacían del mundo y del sentido que le daban a la vida. Desde luego, tienen más interés que el meramente anecdótico; el sentido profundo habrá que buscarlo más allá del cuento, es decir, del mito. Me encantan especialmente algunas figuras, como la de Hathor, por ejemplo; de ella, muy representada en el arte egipcio, se nos dice que era la "Protectora de las mujeres y de cuanto afectaba a su gracia y adornos, Hathor conoció y gozó de inmensa popularidad como diosa del amor y de la alegría. Se la proclamaba “dueña de la alegría, soberana de la danza, ama de la música, señora del canto, reina de los saltos y patrona del enlazamiento de las guirnaldas”. Y su templo “mansión de la embriaguez y lugar de la vida agradable”. Benévola con los vivos, lo era aun más con los muertos. Con el nombre de “reina de Occidente”, era la protectora de las necrópolis.

También era llamada la “Dama del sicomoro”, porque escondida entre las hojas de este árbol, en los límites del desierto, salía para ofrecer a los muertos el agua y el pan de bienvenida. Se decía también que ella era la que sostenía la larga escalera por la cual los justificados podían subir al Cielo".
Bueno, pues nada. Todo tiene su significado.

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