domingo, 19 de julio de 2009

China


Esta imagen es realmente notable: China. Un mundo especial. El Imperio del Centro. Así se llamaban ellos, pues consideraban que China era realmente el centro del mundo. China renace despues de haber pasado por sufrimientos y humillaciones sin medida. La China milenaria, refinada, sufrida, extraña, lejana. ¿Qué nos traerá de nuevo? Yo quiero ser optimista. Por de pronto, nos dicen, algo así como quinientos millones de seres humanos accederán en los próximos años a un nivel de clase media comparable al nuestro. Esa cantidad de población debe representar como toda la población de Europa y Norteamérica junta. Un nivel de vida con todo el consumo que eso supondrá, que ya no serán solo relojes, radios y bicicletas, sino casa, coche, veraneo, ordenador y toda la demás cacharrería, bares, restaurantes, turismo, educación,... Y hablamos solo de China, porque la India y otros países vienen detrás. Los problemas fundamentales van a ser los de la energía y la contaminación, supongo. Lo que sí, me parece, que van a caer son los sistemas uniformes de pensamiento, aunque nuestra vida material y social sea cada vez más uniforme, pero cada uno tendrá la libertad de escoger su forma de entender la vida, de montárselo a su manera, de hacer sus opciones y de aceptar o creer lo que mejor le parezca. Digo yo. Porque la propaganda, desde luego, es cada vez más poderosa, pero con el tiempo puede llegar a degradarse, a desvalorizarse, o a convertirse en un griterío tal que nadie se aclare. Al fin y al cabo, siempre tendremos la opción de apagar la radio y el televisor, de no aceptar los periódicos ni regalados, y de aprovechar Internet para buscar solamente lo que nos interese. La propaganda es el ídolo de los pies de barro. Basta un simple golpe de tecla para anularla.

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