domingo, 24 de mayo de 2009

Los robles


Pues eso que vemos ahí creo que es un roble; hermosos árboles. Pon el ratón sobre él y amplíalo. Hermoso, ¿verdad? Además los árboles crecen, lo cual es muy sugerente. En otras palabras, progresan, no se quedan estancados, no florecen simplemente para luego desaparecer, sino que prosiguen, permanecen, embellecen el entorno, llegan a ser admirables. En fin, que siento pasión por los árboles, especialmente por los árboles de aquí: robles, castaños, hayas, abedules, pinos, ...pero también por los que yo llamo "de ribera", álamos, chopos, olmos ... Un bosque siempre me da una impresión de riqueza, pureza, autenticidad; como de algo primitivo y verdadero. Sueño con aquellos tiempos en que, según se nos dice, casi toda Europa, y especialmente España, estaba cubierta por interminables bosques. Todavía encontramos algunos restos por aquí y por Castilla, esos encinares deliciosos, de gran belleza de las tierras de la meseta. Pero los bosques se sacrificaron a la necesidad de abrir campos de cultivo y de aprovechar la única fuente de energía de nuestros antepasados, la leña, y de construir utilizando casi el único material, con la piedra, de que disponían. La piedra, es otro tema. También siento pasión por la piedra. Deben ser cosas ancestrales. Me consta que mis abuelos, e incluso mi padre, anduvieron "a la madera", como se dice aquí, y es casi seguro que algún otro fué cantero o constructor.

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