martes, 12 de mayo de 2009

Castaños y plátanos, tejos y tilos.



Pues, la verdad,... Esto del Correo Electrónico me parece bien aburrido. A no ser que tengas una novia o algo así,... Abres el correo y qué. Están esas presentaciones de Power-Point que tienes que esperar a que se abran para oir unas cuantas frases trascendentales, y luego están esos otros mensajes que te llegan todos los días de noticias e informaciones, que depués de todo, si eres sincero, te interesan un comino. Bueno, pues nada. Al final llegas a la conclusión de que lo más interesante que te ofrece el cacharrito este es la partidita de Free Cell. Bueno, también escribir en este lugar lo primero que se te venga a la cabeza. Sí, como yo estoy haciendo ahora. Algún día te encontrarás con alguno que te diga: He leído lo que has escrito... Y, desde luego, mientras se escribe se divierte uno. Pues sí, primavera. Es espectacular nuestro parque principal; porque aquí tenemos varios, pero hay uno con más de cien años y árboles centenarios. Lo que pasa es que la gente no mira nunca para arriba y no ve los árboles. Son espléndidos, sobre todo ahora con todo su follaje y hasta sus flores: Los castaños de Indias, por ejemplo; pero también los plátanos de sombra, que, gracias a Dios, no se les ha ocurrido podar, y han podido desarrollar todo su porte. Hasta tenemos una Fagus sylvatica, de esas que según yo tenía entendido solo prosperan a partir de los mil metros de altitud. Pues ahí está tan flamante, con sus hojitas un tanto redondeadas, más bien pequeñas. Las hayas son árboles de cierto lujo; primero, porque viven en las laderas de montañas elevadas y forman bosques que en primavera y otoño se visten de rojo de una forma espectacular; segundo, porque su madera es dura, blanca y muy apreciada en mueblería. Antiguamente se utilizaba para traviesas de ferrocarril. ¡Qué pena! ¡Cuántos nobles árboles habrán sido abatidos para ser usados de una forma poco brillante! En ese parque tenemos también tejos. El tejo es quizás el árbol nacional asturiano. Es un hermoso árbol parecido al cedro o al abeto, con los cuales se confunde a veces, aunque creo que pertenece a otra familia. En Asturias antiguamente en la plaza de todos los pueblos, frente a la Iglesia y junto a la fuente había un tejo. Así que para nosotros el tejo significa tanto como para los alemanes el tilo, Der Linde, al que tantos poemas y canciones han dedicado. También se cuenta que de las ramas del tejo, de madera muy dura templada al fuego hacían los primitivos astures sus arcos. Pues ¿qué más árboles he visto yo alli? Pues hay centenarios cedros, abetos, cipreses, tuyas y pinos. Son las sombrías coníferas, árboles serios y densos, que siempre se consideraron muy ornamentales. Pero yo creo que los reyes de nuestro parque son los castaños de Indias y los plátanos. Otro día haré una inspección más cuidadosa de las riquezas vegetales de nuestros parques. Te digo que para mí los árboles llegan a ser como amigos personales. Eso me pasa también con los perros.

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