lunes, 27 de abril de 2009

Contemplación



¿Mi corazón se ha dormido?
Colmenares de mis sueños,
¿ya no labráis? ¿Está seca
la noria del pensamiento,
los cangilones vacíos,
girando de sombra llenos?
No; mi corazón no duerme.
Está despierto, despierto.
Ni duerme ni sueña; mira,
los claros ojos abiertos,
señas lejanas y escucha
a orillas del gran silencio.
También de A. Machado. Podría llamarse "Contemplación". Corresponde a un estado superior al discurso o a la ensoñación - los cangilones vacíos, los colmenares -. Es una especie de superconsciencia en la cual el que contempla sale de sí hacia esas señas lejanas y se sumerge a la escucha en esa especie de lago del "gran silencio". Yo creo que el final del poema viene a ser la cumbre del mismo: "...mira,/ los claros ojos abiertos,/ señas lejanas y escucha/ a orillas del gran silencio". Por lo demás la factura es bien sencilla: dos estrofas de seis versos cada una, versos octasílabos rimados en asonante los versos pares. Como curiosidad observar la acentuación de los versos rimados: 2-5-7. Bueno, no todos. En la recitación - los poemas son para ser recitados - fijarse en las serie de preguntas de la primera estrofa. Después viene la negación. Pausa. Y por último esa especie de proclamación, que constituye el meollo del poema. ¡Oh, qué gran poeta fue Machado!
La foto que vemos ahí arriba corresponde a un "valle escondido" de Asturias. El valle tiene ahora fácil acceso por carretera, pero hace no muchos años era más bien difícil acceder a él. El valle está rodeado por grandes montañas y cordilleras, es insospechado, recogido; como en las novelas. Es el valle de Riosa.

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